Chile fue admitido en el CERN y conquista las fronteras de la física mundial

La ciencia chilena acaba de escribir un capítulo histórico. El prestigioso Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN), la catedral de la física de partículas a nivel global, ha abierto sus puertas a Chile, admitiendo su candidatura para convertirse en Estado Miembro Asociado. Esta designación, un anhelo largamente esperado por la comunidad científica nacional, sitúa al país en la vanguardia de la investigación fundamental, abriendo un universo de posibilidades hasta ahora inexplorado.

Para comprender la magnitud de este logro, es crucial entender la situación actual de Chile frente al CERN. Tal como explica Jilberto Zamora, director del Centro Experimental y Teórico de Física de Partículas (CTEFP) de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y uno de los pioneros chilenos en colaborar con la institución, «hoy día somos usuarios. Eso significa que colaboramos con el CERN, hacemos investigaciones para ellos, pero no tenemos derecho a voto ni participación en su administración o políticas».

Sin embargo, este escenario está a punto de transformarse radicalmente. La reciente admisión marca el inicio de una nueva era en la relación entre Chile y el laboratorio más grande del mundo dedicado al estudio de las partículas elementales. Zamora, testigo privilegiado de los entresijos del CERN, anticipa con entusiasmo los beneficios: «La entrada nos va a permitir tener acceso a información, patentes, know-how y tecnología de frontera que, hasta ahora, no teníamos».

El CERN no es solo un laboratorio; es la cuna de descubrimientos que han redefinido nuestra comprensión del universo, desde el escurridizo bosón de Higgs hasta la invención del protocolo WWW, la piedra angular de la internet que hoy conocemos.



¿Pero qué se hace en este gran laboratorio?

En el CERN se aceleran partículas a velocidades muy próximas a la velocidad de la luz y se hacen colisionar en el interior de un detector para estudiar así sus interacciones, consiguiendo densidades de energía y temperaturas similares a los primeros instantes de nuestro universo primitivo. A grandes rasgos, esta ingente obra de ingeniería se compone fundamentalmente de una sucesión de aceleradores que incrementan la energía de las partículas.

En el CERN se encuentra el LHC que es el acelerador de partículas más potentes del mundo, con una circunferencia de 27km y situado a una profundidad media de 100 metros bajo tierra.

 El éxito del CERN se debe a su capacidad para producir resultados científicos de gran interés y al desarrollo de nuevas tecnologías tanto industriales como informáticas.

La admisión fue recibida con júbilo tanto en Chile como en el propio CERN. La directora general de la institución, Fabiola Gianotti, confirmó la aprobación de la candidatura chilena, junto con la de Irlanda, a través de un comunicado oficial. El siguiente paso crucial será la firma del acuerdo, programada para mayo de este año, seguida de su ratificación en el Congreso Nacional chileno. «Espero que los acuerdos puedan firmarse pronto, de modo que podamos dar la bienvenida a estos países a la familia del CERN en un futuro cercano», expresó Gianotti, anticipando la incorporación oficial, prevista para septiembre de 2025, con plena operatividad a partir de 2026.

Un trampolín para la ciencia y la industria chilena

El Presidente de la República, Gabriel Boric, celebró la noticia con entusiasmo: «Con la Ministra de Ciencia Aisén Etcheverry nos la jugamos para que Chile sea parte del CERN y estar en la vanguardia de la investigación científica mundial. ¡Avanzamos!».

Esta designación como Estado Miembro Asociado implica mucho más que un mero reconocimiento. Significa acceso directo a conocimiento de punta, la oportunidad de codearse con las mentes más brillantes del planeta y la posibilidad de participar activamente en los avances científicos más relevantes de nuestro tiempo.

Para dimensionar el impacto, esta membresía abrirá las puertas para que investigadores chilenos accedan plenamente a los programas científicos del CERN, postulen a puestos de trabajo y becas, y establezcan colaboraciones internacionales de alto nivel. Pero los beneficios trascienden la academia, ofreciendo a empresas chilenas, especialmente pequeñas y medianas, la oportunidad de competir en licitaciones tecnológicas de vanguardia. «Lo más positivo que veo es que va a permitir que se creen pymes que puedan participar», subraya Jilberto Zamora, vislumbrando un nuevo ecosistema de innovación tecnológica en el país.

El camino hacia esta histórica adhesión se formalizó en julio de 2023, con hitos clave como la visita del Presidente Boric al CERN en Ginebra en julio de 2024. Previamente, una delegación técnica y política del CERN visitó Chile en marzo de 2024, explorando el potencial de universidades y empresas tecnológicas locales. Entre los miembros de este comité se encontraba Salvatore Mele, físico experimental italiano y reciente Doctor Honoris Causa de la UNAB, quien expresó su optimismo por la inminente adhesión de Chile.

SOJ