Blumar y la Tragedia Del «Bruma»: Activado el nivel más alto del protocolo de crisis K1

La desaparición del barco pesquero «Bruma» y sus siete tripulantes ha desencadenado una investigación compleja y dolorosa, que ha puesto en el centro de la atención a Blumar, una de las principales compañías pesqueras chilenas. La Fiscalía está investigando la posible colisión del «Bruma» con el «Cobra», una nave de Blumar, como una de las hipótesis principales.

La investigación ha avanzado con cautela, pero varios elementos han señalado al «Cobra». Cuatro de sus 18 tripulantes declararon como imputados, y la nave fue puesta bajo arraigo, mientras se realizaban diversas diligencias. El fiscal inicial del caso investigó la hipótesis de cuasidelito de homicidio. Actualmente, la fiscalía regional del Biobío ha aclarado que «no hay una principal hipótesis todavía».

La tragedia se profundizó con la misteriosa desaparición y posterior muerte de Juan Sanhueza, tripulante del «Cobra» que había trabajado como vigía durante el incidente del «Bruma». Sanhueza desapareció el 4 de abril, el mismo día en que debía declarar ante la PDI, y su cuerpo fue encontrado sin vida el jueves siguiente. Sus funerales se realizaron hoy domingo en Coronel.

La situación ha generado una crisis en Blumar, llevando a su presidente, Rodrigo Sarquis, a viajar a la región del Biobío para supervisar la situación. La compañía activó su protocolo de crisis K1, el más alto nivel, y contrató al abogado penalista Alejandro Espinoza Bustos, formado en la Universidad de Concepción, para representarla jurídicamente.

Blumar también contrató a la empresa Ultrasea, especializada en robótica submarina, para colaborar en la búsqueda del «Bruma», aportando tres robots con capacidad de inmersión profunda. Además, la compañía desplegó personal propio para buscar a Sanhueza y ofreció apoyo psicológico a la tripulación del «Cobra» y sus familias.

La compañía posee seguros de naturaleza civil y accidentes, los tradicionales P&I, seguro de protección e indemnización, y D&O, para directores y oficiales. La investigación continúa, y la incertidumbre y el dolor persisten entre las familias de los pescadores desaparecidos y la comunidad pesquera.

SOJ