¿Cuál es la posición más saludable para dormir?

Los expertos en aparato locomotor (traumatólogos, rehabilitadores, etc.), buscando sobre todo proteger nuestra espalda, sostienen que la mejor postura para dormir es la postura fetal. Es decir, de lado, y mejor sobre el costado izquierdo, con las caderas y las rodillas flexionadas, apoyándonos sobre un hombro. Emilio Salguero Chaves, especialista y tutor de Medicina Familiar, agrega que si se duerme boca arriba se debe proteger la columna lumbar, colocando un cojín bajo las rodillas para que se mantengan flexionadas.

La peor postura para dormir es boca abajo -complementa-. Al dormir boca abajo, la columna queda suspendida en el aire y la caja torácica no se expande bien. Krahn, facultativa del sueño en Mayo Clinic de Phoenix y Scottsdale (Arizona), apunta en tanto que dormir boca abajo ayuda a mantener abiertas las vías respiratorias, pero puede tensar la columna vertebral y el cuello. «En general, hay bastante evidencia respecto a que dormir de costado es probablemente lo mejor», subraya. Si se ha de dormir así por las razones que sean, hay que intentar colocarse un poco de costado: flexionar la cadera y la rodilla contrarias al lado hacia el que se gira la cabeza. Asimismo, tratar de rotar los hombros para que el giro del cuello no sea tan radical. Durante la noche conviene cambiar de postura algunas veces. Lo mejor es alternar la citada postura fetal de un lado y del otro.

Dormir de lado, y en particular del lado izquierdo, es considerado como la mejor posición para dormir, ofreciendo ventajas como la reducción de dolores cervicales y de espalda, mejora en la respiración, disminución de ronquidos y reflujo gastroesofágico, además de favorecer el drenaje linfático y la circulación.  Por otra parte, los especialistas recomiendan mantener un horario de sueño organizado, regularizar la hora de acostarse y levantarse. Asimismo, evitar dormir por el día, si acaso una siesta de media hora. Si se duerme siesta, la idea es hacerlo a la misma hora todos los días, y dormir sólo lo necesario para sentirse saludable. No pasar un tiempo excesivo en la cama.