Frutos del trabajo asociativo: Vinos y Castañas desde Ñuble a mercados internacionales

Un viaje de aprendizaje, esfuerzo y colaboración ha permitido a dos grupos de productores de Ñuble alcanzar un hito importante: exportar sus productos a mercados internacionales. Las castañas de la Empresa Asociativa Campesina Marrón Andino y los vinos de la Cooperativa Moscin han llegado a Italia y Suecia, respectivamente, demostrando el potencial de la agricultura familiar cuando se trabaja en conjunto.

Castañas Marrón Andino: Un sueño hecho realidad

Los 11 socios de Marrón Andino, provenientes de El Carmen, se embarcaron hace más de 5 años en el sueño de exportar sus castañas de variedad marrón. La alta calidad de este fruto, junto a la disminución de la producción europea, generó una oportunidad que solo podía ser aprovechada a través de la asociatividad.

«Marrón Andino surge de la asociatividad, porque solos no íbamos a ser capaces de exportar», afirmó Alex Rivas, presidente de la agrupación. «La unión nos permite aumentar volúmenes, mejorar las condiciones de poscosecha y comercialización, y acceder a mercados que como productores individuales sería imposible».

El apoyo de INDAP ha sido fundamental en este proceso. A través del Programa de Desarrollo de Inversiones Asociativo (PDI), los productores recibieron financiamiento para la instalación de una bodega, la compra de un contenedor refrigerado, un generador, una línea de calibrado y un calibrador. Posteriormente, el Programa Asociativo Económico (PAE) y la figura de un Gestor Comercial les brindaron las herramientas para gestionar la exportación a Italia.

Con este éxito, Marrón Andino se proyecta a seguir creciendo, ampliando su línea de producción para satisfacer la creciente demanda internacional por sus castañas de alta calidad.

Vinos Moscin: Conquistando el paladar sueco

La Cooperativa Moscin, formada por 10 pequeños agricultores de Guarilihue, también ha recorrido un arduo camino para llegar a los mercados nórdicos. Con el apoyo del PAE de INDAP, la cooperativa definió un modelo de negocios que combina la compra y venta de uva certificada bajo Comercio Justo con la producción de vino bajo su propia etiqueta, también con certificación Comercio Justo y Fair for Life.

«Exportar era algo muy grande para nosotros, pero hoy día ya tenemos un primer pie en esto», comentó Justo Neira, presidente de Moscin, cuando se realizó la primera exportación de vino Moscatel de Alejandría a Suecia.

La calidad del Moscatel de Alejandría conquistó al mercado sueco, y este año compradores de ese país visitaron Moscin para conocer la calidad de sus vinos Moscatel, Cinsault y País. El apoyo de INDAP ha sido clave en este logro, a través de créditos para capital de trabajo e inversión, asesorías PAE, Gestor comercial, participación en misiones comerciales, apoyo a la gestión comercial y administrativa, y asesoría enológica.

«Estamos apoyando el cooperativismo como un motor de impulso para la Agricultura Familiar Campesina», destacó Fernanda Azócar, directora de INDAP Ñuble. «Creemos que mejorando sus habilidades organizacionales y comerciales, les facilitamos el acceso a mercados nacionales e internacionales y se robustece el capital social».

Un modelo a seguir

El ejemplo de Marrón Andino y Moscin inspira a otros grupos de productores a seguir el camino de la asociatividad. Bernarda Salazar, presidenta del Comité Apícola Las Camelias, un grupo preasociativo apoyado por INDAP, expresó su interés en acreditarse como cooperativa para poder exportar e importar insumos a precios más convenientes.

«La experiencia de Moscin y Marrón Andino nos motivan a seguir trabajando para eso», dijo Salazar. «Como pequeños productores es difícil lograrlo solos, pero asociados tenemos volumen, podemos obtener mejores precios y llegar a nuevos mercados».

Angela Baeza, dirigente del sector Batuco de Ránquil, también reconoce las ventajas de la asociatividad. «Podemos lograr mayor cantidad de proyectos al asociarnos», afirmó. «Cuesta bastante, pero hay que tener la convicción y la fuerza para poder sacar adelante nuestros proyectos».

La historia de Marrón Andino y Moscin demuestra que la asociatividad es una herramienta poderosa para que la agricultura familiar alcance su máximo potencial. A través del trabajo en conjunto y el apoyo de instituciones como INDAP, los pequeños productores pueden superar las barreras y conquistar nuevos mercados, llevando sus productos a mesas de todo el mundo.