Tras su presentación en el debate presidencial, que ha desatado duras críticas, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tiene previsto pasar este domingo en Camp David junto a su familia, donde discutirá sobre el futuro de su campaña de reelección. Acompañado por la primera dama, Jill Biden, el mandatario planea reunirse con algunos de sus nietos en un ambiente informal, lejos de la formalidad de una discusión política decisiva.
Biden, quien pasó los seis días previos al debate preparándose en Camp David, enfrenta inquietudes dentro de su partido sobre su capacidad para derrotar a Donald Trump y gobernar por otros cuatro años, dados sus 81 años, lo que lo convierte en el presidente más longevo de la historia de Estados Unidos. A pesar del debate, donde se notó su voz ronca y dificultades para concluir algunas frases, fuentes cercanas a Biden señalaron que la reunión de hoy no tiene el propósito de ser una evaluación formal de su futuro político.
Nadie se sentará para una discusión formal o determinante, aunque importantes figuras del Partido Demócrata han expresado su apoyo público a Biden, tras el debate se ha descrito un «pánico» interno en el partido.
El expresidente Barack Obama defendió a Biden tras el debate, indicando que las «malas noches de debate» son parte del proceso. Hillary y Bill Clinton también han respaldado a Biden, instando a los estadounidenses a comparar su liderazgo con el de Donald Trump. En tanto, líderes como Hakeem Jeffries, Nancy Pelosi y Jim Clyburn han mostrado su apoyo público al presidente.
Dentro del Partido Demócrata, se ha comenzado a mencionar tres nombres como posibles reemplazantes: la vicepresidenta Kamala Harris, y los gobernadores de California, Gavin Newsom, y de Michigan, Gretchen Whitmer.





