El caos de este último sábado, calificado como «sin precedentes» por las autoridades, aumentó la presión sobre el Presidente de centroderecha Emmanuel Macron, que en las últimas semanas también ha enfrentado manifestaciones estudiantiles. La convulsión se produce a seis meses de las elecciones presidenciales de 2027, con Macron fuera de la contienda por límite de mandatos, mientras que la ultraderechista Marine Le Pen encabeza los sondeos. En París, los empleados municipales todavía estaban limpiando las calles, que estaban llenas de restos calcinados de las barricadas erigidas por manifestantes con bicicletas, contenedores de basura y mobiliario urbano, cuando una nueva concentración no autorizada reunió a cientos de personas este domingo en la plaza de la República, en el centro de la ciudad.
Unos 2.000 detenidos y 600 oficiales heridos
La policía intentaba dispersar a los manifestantes con gas lacrimógeno y granadas aturdidoras y desplegó una unidad especializada en las violencias urbanas por segundo día consecutivo. Unas 2.000 personas fueron detenidas el sábado y cerca de 600 policías, gendarmes y bomberos resultaron heridos, indicó el ministro del Interior, Laurent Nuñez, este domingo. La presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, propondrá una comisión parlamentaria para investigar los disturbios y saqueos, así como la actuación de las fuerzas de seguridad, cuestionada por la oposición y varios alcaldes. En París, donde la policía reportó un récord de 855 detenidos, se veían en varias zonas vidrieras destrozadas y carrocerías de vehículos incendiados. (Fuente: DW.com).





