Antofagasta Minerals reporta un aumento del 7% en su producción de cobre en el tercer trimestre. La minera del grupo Luksic produjo 151.900 toneladas de cobre entre julio y septiembre, elevando su acumulado anual a 436.900 toneladas. La compañía mantiene su proyección para 2026 y anticipa una producción de hasta 690.000 toneladas en 2027. Sin embargo, el repunte todavía no logra compensar la menor actividad registrada durante el año: entre enero y septiembre, el grupo acumuló 436.900 toneladas de cobre, cifra que representa una disminución de 8% frente al mismo período de 2025.
Por otra parte, los resultados publicados este 15 de octubre reflejan un escenario operacional marcado por menores leyes minerales en Centinela, dificultades climáticas en Los Pelambres y presiones sobre los costos de producción. Pese a estas condiciones, la compañía controlada por el grupo Luksic mantuvo su estimación de producción para 2026 entre 625.000 y 655.000 toneladas de cobre, mientras presentó sus primeras proyecciones para 2027, ejercicio en el que espera alcanzar entre 630.000 y 690.000 toneladas. El desempeño del último trimestre del año será determinante para establecer si la recuperación operacional permite cumplir las metas comprometidas.
Minera Los Pelambres
Una parte relevante del crecimiento registrado entre julio y septiembre provino de Minera Los Pelambres, operación ubicada en la Región de Coquimbo. La faena produjo 79.300 toneladas de cobre durante el tercer trimestre, equivalente a un aumento de 17% frente al período abril-junio. La recuperación estuvo asociada a mejores resultados metalúrgicos y al procesamiento de inventarios acumulados durante el trimestre anterior. No obstante, la operación enfrentó condiciones climáticas adversas durante julio, cuando intensas precipitaciones y problemas asociados al suministro eléctrico obligaron a suspender temporalmente algunas actividades. Estas interrupciones afectaron el volumen de mineral procesado, aunque posteriormente la compañía consiguió recuperar parte de la producción pendiente.
Entre enero y septiembre, Los Pelambres alcanzó 213.100 toneladas de cobre, aproximadamente 1% menos que durante igual período del año anterior. Para los últimos tres meses de 2026, la minera espera mejores leyes de cobre y un aumento del procesamiento, factores que podrían contribuir a fortalecer la producción consolidada. La evolución de Los Pelambres resulta especialmente relevante por su participación en los resultados del grupo, y por las inversiones destinadas a ampliar su infraestructura de procesamiento y abastecimiento hídrico.
El escenario es diferente en Minera Centinela, ubicada en la Región de Antofagasta. La operación registró una producción de 46.800 toneladas de cobre durante el tercer trimestre, una disminución de 3% respecto del período anterior. En los primeros nueve meses del año, Centinela acumuló 143.900 toneladas, equivalentes a una caída de 19% frente al mismo período de 2025. El retroceso responde principalmente a menores leyes minerales y recuperaciones metalúrgicas, en concordancia con la planificación de explotación del yacimiento. En su línea de concentrados, la producción trimestral alcanzó 32.300 toneladas, mientras que la producción de cátodos llegó a 14.500 toneladas.
La importancia de Centinela
La evolución de Centinela tiene especial importancia para las perspectivas del grupo, considerando que esta operación concentra parte de sus principales inversiones de crecimiento. A las condiciones geológicas y operacionales se suma el conflicto laboral iniciado en octubre por los sindicatos Distrito Centinela y Minera Esperanza. La paralización comenzó después de que las negociaciones colectivas terminaran sin acuerdo. Posteriormente, las partes retomaron conversaciones mediante un proceso de mediación voluntaria. Aunque existen diferencias entre las evaluaciones de trabajadores y empresa respecto del impacto operacional, todavía no se ha establecido una pérdida definitiva de producción atribuible al conflicto. La continuidad de las operaciones durante el cuarto trimestre será, por tanto, una variable relevante para las metas anuales.
Para la industria minera chilena, este comportamiento confirma la importancia de controlar el consumo energético, mejorar la eficiencia de los equipos y optimizar los procesos de recuperación metalúrgica. En operaciones de gran escala, pequeñas variaciones en costos unitarios pueden tener efectos significativos sobre los márgenes operacionales. Antofagasta Minerals proyecta un volumen de entre 630.000 y 690.000 toneladas de cobre, considerando una mejora de las leyes minerales en Los Pelambres, parcialmente compensada por menores leyes en Centinela Concentrados. El rango anticipa una recuperación potencial, aunque no garantiza un crecimiento respecto del resultado final de 2026.
La compañía también continúa desarrollando sus principales proyectos de expansión en Centinela y Los Pelambres, cuyas etapas de construcción y puesta en marcha están previstas para completarse durante 2027. Estas inversiones forman parte de una estrategia orientada a aumentar la capacidad productiva y fortalecer la continuidad operacional de sus yacimientos. El grupo contempla un incremento cercano al 30% en su producción hacia finales de la década, respaldado por la incorporación de nueva infraestructura y capacidad de procesamiento. Sin embargo, la materialización de ese crecimiento dependerá del cumplimiento de los cronogramas constructivos, la puesta en marcha de las instalaciones y el desempeño metalúrgico de las operaciones.
Cuarto trimestre decisivo para cumplir meta anual
Con 436.900 toneladas producidas hasta septiembre, Antofagasta Minerals necesita generar entre 188.100 y 218.100 toneladas de cobre durante octubre-diciembre para alcanzar los extremos inferior y superior de su rango anual. Esto implica un aumento considerable frente a las 151.900 toneladas registradas en el tercer trimestre. Para llegar al punto medio de la proyección, equivalente a 640.000 toneladas, el grupo tendría que producir alrededor de 203.100 toneladas durante los últimos tres meses del año. La exigencia operacional será relevante, especialmente considerando el comportamiento reciente de Centinela y la necesidad de consolidar la recuperación de Los Pelambres. Desde una perspectiva sectorial, los resultados también reflejan los desafíos estructurales de la minería del cobre en Chile: menores leyes minerales, mayores costos energéticos, necesidad de nuevas inversiones y creciente complejidad operacional.
La evolución de Antofagasta Minerals tiene implicancias para proveedores, contratistas, servicios especializados y economías regionales vinculadas a sus operaciones en Antofagasta y Coquimbo. El desempeño del cierre de 2026 permitirá evaluar no solo el cumplimiento de las metas de producción, sino también la capacidad del grupo para recuperar volúmenes antes de incorporar sus nuevos proyectos de expansión. En un mercado internacional donde la electrificación, las redes eléctricas y las tecnologías digitales sostienen perspectivas de mayor demanda de cobre, la capacidad de Chile para mantener y ampliar su producción seguirá dependiendo de la ejecución oportuna de inversiones, la eficiencia operacional y la estabilidad de sus principales faenas. (Fuente: Revista Digital Minera, Redimin).





