* El Presidente de la República, José Antonio Kast, condicionó futuras marchas tras los serios incidentes en manifestación de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), y subrayó que «antes de dar nuevas autorizaciones, tenemos que ver que los que han llamado a distintas manifestaciones respondan por el llamado». Asimismo, demandó «identificar a aquellos que se encapuchan, que agreden, que violentan».
A raíz de los incidentes y agresiones físicas registrados el jueves en el frontis de la Casa Central de la Pontificia Universidad Católica (PUC), en el marco de la marcha convocada por la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), el Presidente José Antonio Kast condicionó este lunes la autorización de nuevas movilizaciones al compromiso de los organizadores con la seguridad.
Durante la manifestación, un grupo de estudiantes pertenecientes a los movimientos Gremial y Solidaridad se apostó con lienzos frente a la marcha, pero en ese momento fueron atacados por encapuchados que respondieron con el lanzamiento de piedras y otros artefactos, además de quitarles a la fuerza algunos pendones y banderas.
Desde el frontis del Mercado Central de Santiago, durante el lanzamiento de un programa de recuperación de espacios públicos, el Jefe de Estado emplazó a las dirigencias estudiantiles: «Pueden plantear su diferencia, pero pacíficamente, y necesitamos también que los que organizan estos actos se hagan responsables y marginen a aquellos que destruyen y agreden a otros». El Presidente Kast enfatizó que «antes de dar nuevas autorizaciones, tenemos que ver que los que han llamado a distintas manifestaciones respondan por el llamado, y nos ayuden a identificar a aquellas personas que se encapuchan, que agreden, que violentan, pero tenemos que hacerlo entre todos».
Los hechos de violencia en la sede universitaria motivaron además el drástico rechazo del Arzobispo de Santiago y Gran Canciller de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el cardenal Fernando Chomali. A través de una carta publicada este lunes 5 de octubre en el diario El Mercurio, la autoridad eclesiástica sostuvo que lo ocurrido representa «una patada a la universidad y a su vocación de dialogar en la búsqueda sincera de la verdad, con transparencia y honestidad intelectual».





