Con el foco puesto en la eficiencia operativa, la gestión de datos y la sustentabilidad, la provincia del Biobío marcó un hito en su agenda agrícola con el lanzamiento oficial del Programa Territorial Integrado (PTI) Tecnofruta Biobío. La iniciativa —apoyada por Corfo y ejecutada por Codesser— se presentó formalmente durante el seminario «Fruticultura Digital para una Industria Sustentable», un espacio que reunió a líderes gremiales, autoridades y expertos para definir la hoja de ruta tecnológica del sector.
La apertura del encuentro estuvo a cargo de Ximena Riffo (subdirectora de Corfo Biobío), José Miguel Stegmeier (presidente de Socabio y líder de la gobernanza del PTI) y Paulina Saravia (gerenta de Codesser Biobío), quienes delinearon los ejes estratégicos y las brechas digitales que el programa busca acortar para potenciar la competitividad de los productores locales. El evento contó además con la participación de Frutas de Chile, entidad que analizó el complejo escenario internacional de dos cultivos estrella para la región: el arándano y la cereza.
Arándanos: La urgencia del recambio varietal y el blindaje fitosanitario
El mercado global del arándano ha entrado en una fase de madurez. Según los datos del IBO World Report, expuestos por Andrés Armstrong, director ejecutivo del Comité de Arándanos de Frutas de Chile, la producción mundial alcanzó los 2,1 millones de toneladas y proyecta escalar a los 3,2 millones para 2028. Aunque la oferta está activa las 52 semanas del año, la demanda sigue firme y los precios de importación se mantienen estables.
Sin embargo, para Chile el escenario exige una reconversión inmediata. «El éxito ya no dependerá de los tiempos fáciles del pasado, sino de la capacidad de adaptarse y ofrecer una experiencia superior en calidad y sabor», advirtió Armstrong.
Las prioridades para los productores del Biobío se concentran en dos áreas críticas:
- Recambio varietal: Urge reemplazar los huertos tradicionales —cuya superficie a nivel nacional cayó un 16% en los últimos tres años— por variedades de nueva generación que aseguren mejor calibre, firmeza y vida de postcosecha.
- Systems Approach: Ante las estrictas regulaciones para plagas como la Lobesia botrana, Biobío corre con ventaja: el 80% de sus predios ya está habilitado para optar a este protocolo. Esto evita fumigaciones agresivas en destino y abre una ventana clave para el negocio orgánico.
Cerezas: El nuevo perfil del consumidor chino y la «intolerancia» al defecto
La industria del «oro rojo» chileno viene de cerrar una campaña compleja, con un despacho de 569.000 toneladas (un 5% menos que el ciclo anterior). A pesar de este ajuste, Claudia Soler, directora ejecutiva del Comité de Cerezas de Frutas de Chile, destacó un avance estratégico: los envíos a mercados alternativos (EE. UU., Corea, Brasil, India) crecieron un 27%, reduciendo la histórica dependencia de China al 87%, su nivel más bajo en ocho años.
La gran lección de la temporada estuvo en la calidad. El mercado chino maduró y se volvió altamente sofisticado. Las últimas investigaciones revelan que el 79% de los compradores en China adquiere cerezas para el consumo diario y el 39% lo hace por placer personal (self-indulgence), desplazando el antiguo concepto de la fruta concebida exclusivamente como regalo.
Al convertirse en una compra cotidiana, el cliente se empoderó: hoy exige pedicelos verdes que denoten frescura, firmeza extrema, alta concentración de dulzor e incluso revisa minuciosamente las fechas de embalaje. Soler comparó esta tendencia con el fenómeno del durian en Asia, donde los lotes premium (Grado A) mantienen márgenes estables, mientras que la fruta de menor calidad sufre caídas drásticas de precio.
Un llamado a la disciplina del alto rendimiento
Frente a esta realidad, el mensaje de Frutas de Chile fue categórico: la consistencia debe ser total en cada eslabón de la cadena.
«Llegamos a un nivel de madurez tal que cada proceso debe analizarse al detalle. Esto requiere la misma disciplina y resiliencia del deporte de alto rendimiento: si un solo eslabón falla, el resultado de toda la temporada se desploma», enfatizó Claudia Soler, instando a productores, exportadores y navieras a trabajar bajo una misma sintonía para proteger la reputación alimentaria de Chile.
El seminario concluyó con un panel de discusión donde los asistentes debatieron las herramientas digitales y los manejos técnicos necesarios para que la fruticultura del Biobío no solo sea competitiva, sino también sustentable en el tiempo.
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