De Rodrigo Cauas,
académico de Entrenador Deportivo, UNAB
Uno de los grandes avances de la neurociencia ha sido permitirnos entender mejor cómo funciona nuestro cerebro. Entre otros hallazgos, sabemos que uno de sus principales desafíos es enfrentar la incertidumbre. Y eso es precisamente lo que vivirán este domingo los jugadores de España y Argentina en la final del Mundial.
Cuando el cerebro se enfrenta a una situación compleja, desafiante e inédita, genera uno de los factores psicológicos que más puede influir en el rendimiento deportivo: la ansiedad. Sin embargo, ésta no siempre es negativa. En futbolistas de alto rendimiento puede transformarse en un movilizador que les permite mantenerse atentos, concentrados y focalizados en el partido.
El problema aparece cuando esa ansiedad supera cierto umbral y comienza a afectar el desempeño. Por ello, el cerebro de cada jugador disputa un partido paralelo al que se juega en la cancha, antes y durante los 90 minutos. La capacidad para gestionar esa ansiedad, mediante herramientas como la visualización o la relajación, puede ser tan determinante como la preparación física o táctica.





