Biobío se consolida como la región con mayor desempleo del país (9.8%) y la informalidad gana terreno (27.6%)

La presión en el mercado laboral del Biobío no da tregua. Durante el trimestre febrero-abril de 2026, la región registró una tasa de desocupación del 9,8%, posicionándose una vez más como la cifra más alta a nivel nacional, según revelaron los últimos datos de la Encuesta Nacional de Empleo (ENE) del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

A pesar de que la economía regional sigue generando puestos de trabajo, el ritmo es insuficiente. En los últimos doce meses, el desempleo anotó un incremento de 0,7 puntos porcentuales. ¿La razón? El volumen de personas que ingresó a la fuerza laboral buscando un empleo (un alza del 2,3%) superó la capacidad del mercado para absorberlos, ya que la creación de ocupaciones creció a una velocidad menor (1,6%). Esto provocó que el total de personas desocupadas en la región escalara un 9,9% en un año.

La brecha de género se acentúa

El impacto de estas cifras tiene un rostro marcadamente femenino. La desocupación en las mujeres escaló hasta un preocupante 11,5% (tras subir 0,7 puntos en doce meses), mientras que en los hombres el indicador llegó al 8,5% (con un aumento de 0,6 puntos).

Paradójicamente, las mujeres son las que están empujando la contratación en la zona: el empleo femenino creció un 3,1% en el último año, frente a un tímido 0,5% en los hombres. Sin embargo, el volumen de mujeres que salieron a buscar un puesto de trabajo fue tan masivo que el mercado simplemente no logró darles cabida a todas.

Profesionales y comercio salvan el año, pero bajo la sombra de la informalidad

Al mirar la radiografía por sectores económicos, el dinamismo laboral estuvo concentrado en dos áreas: las actividades profesionales (que se dispararon un 45,3%) y el comercio (con un avance del 4,1%).

El gran problema radica en la calidad de esos nuevos empleos. El crecimiento del trabajo en la región estuvo sustentado principalmente por los trabajadores por cuenta propia (16,5%) y los asalariados informales (6,0%).

Esta debilidad estructural se refleja con fuerza en la tasa de ocupación informal, que saltó al 27,6% tras registrar un aumento de 2,0 puntos porcentuales en un año. En términos netos, la cantidad de trabajadores informales creció un 9,4%, impulsada sobre todo por el comercio (10,8%), el transporte (26,1%) y las mujeres, cuyo empleo informal se incrementó en un 12%.

El panorama oculto: la subutilización de la fuerza laboral

Para los expertos, el dato más alarmante se encuentra en los indicadores de subutilización de la fuerza de trabajo. La tasa combinada que mide la desocupación visible junto a la «fuerza de trabajo potencial» (aquellos que están disponibles para trabajar pero no buscan activamente) alcanzó un complejo 20,5%.

En este indicador, la brecha de género se vuelve dramática: mientras que en los hombres la subutilización se sitúa en un 16,1%, en las mujeres golpea a más de una de cada cuatro (25,8%), abriendo una brecha de género de 9,7 puntos porcentuales en la región.

Resumen del trimestre (FMA 2026):

  • Desempleo regional: 9,8% (El más alto de Chile).
  • Informalidad laboral: 27,6% (Subió un 9,4% en volumen de personas).
  • Desempleo por género: Mujeres 11,5% | Hombres 8,5%.


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