El Etihad Stadium se prepara para una de las tardes más emotivas de su historia reciente. Este domingo, ante el Aston Villa, Pep Guardiola cerrará un ciclo dorado de diez años al frente del Manchester City. Sin embargo, antes de sentarse por última vez en el banquillo citizen, el estratega catalán prefirió mirar al pasado y desenterrar una vieja espina que cargaba desde su llegada a Inglaterra en 2016: la drástica decisión de desplazar a Joe Hart para abrirle paso al chileno Claudio Bravo.
En una íntima conversación con SKY Sports, Pep se despojó del chip táctico para mostrar su lado más vulnerable. «Tengo remordimientos. Al tomar tantas decisiones, uno termina fallando», confesó el DT. El catalán admitió que su gran error histórico fue no haberle dado una oportunidad real a Hart, entonces guardameta de la selección inglesa e ídolo local, antes de sentenciar su salida. Aunque en su momento apostó a ciegas por el juego de pies de Bravo —una jugada que no cuajó del todo y que terminó dándole la titularidad definitiva a Ederson—, el tiempo le dio otra perspectiva.
«Debería haberle dicho a Joe: ‘Intentémoslo juntos; si no funciona, cambiamos’. Pero ya pasó», reflexionó Guardiola, catalogando el episodio como una de sus decisiones menos justas. El técnico cerró el tema con una disculpa pública que tardó una década en llegar: «Si en eso fallé, pido disculpas, pero nunca fue mi intención ni la del club». Una redención necesaria justo antes de cruzar, de forma definitiva, la puerta de salida de Manchester.
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