Cada año, miles de pacientes desarrollan lesiones que no tienen relación con el bisturí, sino con daños causados por la posición en que permanecieron sobre la mesa de operaciones. Son eventos prevenibles, pero su evaluación sigue dependiendo del criterio de cada equipo. Una herramienta digital desarrollada en Brasil busca cambiar eso.
En una sala de operaciones, donde cada segundo cuenta y el paciente permanece inmóvil bajo anestesia, hay riesgos que no siempre son evidentes. Las lesiones por posicionamiento quirúrgico —como lesiones por presión o daños neurológicos— forman parte de esos eventos silenciosos que pueden afectar la recuperación, pese a que son, en gran medida, prevenibles. Garantizar que cada persona que ingresa a pabellón reciba una atención que resguarde su integridad física desde el primer momento es responsabilidad del equipo de salud. Con ese objetivo nació la escala ELPO, desarrollada en Brasil, una herramienta clínica que permite anticipar el riesgo de daño asociado a la posición del paciente durante una cirugía. Hoy, esa lógica preventiva da un paso más con su versión digital: una aplicación móvil creada por la investigadora y desarrolladora de la escala ELPO, Camila Mendonça Moraes, que busca llevar esta evaluación directamente al punto de atención.
Disponible para sistemas Android y iOS, la app permite a los equipos clínicos calcular en segundos el nivel de riesgo de un paciente, a partir de variables como la duración de la cirugía, el tipo de anestesia y la posición quirúrgica. Pero su aporte va más allá del cálculo: la herramienta entrega recomendaciones específicas y visualiza las zonas del cuerpo que requieren mayor protección, orientando al personal de salud sobre medidas de cuidado y confort que deben adoptarse para cada paciente en particular.
La especialista llegó esta semana a Chile para presentar la herramienta a equipos clínicos, en una serie de capacitaciones impulsadas por LBF Insumos Médicos. Su foco: transformar una evaluación que muchas veces depende de la experiencia en un proceso objetivo y estandarizado. “Muchas veces el posicionamiento se basa en la percepción del equipo, lo que puede subestimar el riesgo. La app permite convertir esa evaluación en algo sistemático y aplicable en la práctica diaria. Cuando el personal cuenta con un protocolo claro y estandarizado, puede desempeñar su labor con mayor seguridad y enfocarse en lo que realmente importa: el bienestar del paciente”, explica Mendonça.
Pero más allá del cálculo, su impacto también alcanza la gestión hospitalaria. “No se trata solo de digitalizar una herramienta, sino de apoyar la toma de decisiones clínicas y el uso eficiente de recursos”, señala la investigadora. El problema que busca resolver no es menor. Las lesiones por presión o daño neurológico asociados a la cirugía pueden extender hospitalizaciones y aumentar costos. Anticipadas, en cambio, permite optimizar tanto la seguridad del paciente como la operación hospitalaria.
Según Mendonça, la app también ha mejorado la adherencia de los equipos clínicos a la evaluación de riesgos. “Al simplificar el proceso y ofrecer un respaldo objetivo, aumenta la confianza en la toma de decisiones y favorece una práctica más estandarizada”, afirma. En un escenario donde la salud digital avanza hacia herramientas que inciden directamente en la práctica clínica, la escala ELPO apunta a un espacio aún poco explorado: convertir el posicionamiento quirúrgico en una decisión basada en evidencia.





