Mientras Puertos de Talcahuano alista el proceso para la concesión 2030-2059, el debate se traslada desde las tarifas portuarias hacia la soberanía nacional y la presión de Washington.
La carrera por la administración del Terminal San Vicente para las próximas tres décadas ya ha comenzado, y no es solo una cuestión de grúas y calado. La licitación del recinto, clave para el comercio exterior de la Región del Biobío, se produce en un momento de máxima fricción entre las dos superpotencias del mundo, situando a Chile en un delicado equilibrio diplomático y comercial.
Reglas claras frente al «Fantasma de Chancay»
Ante la posibilidad de que gigantes como Cosco Shipping o China Merchant Port aterricen en el Biobío, el gerente general de Puertos de Talcahuano, Cristian Wulf, ha sido enfático en marcar distancias con experiencias regionales recientes, como la del puerto peruano de Chancay.
Para Wulf, el blindaje de Chile reside en su robusto marco legal.
«Acá tenemos reglas claras bajo la Ley 19.542. No hay espacio para la discriminación ni para zonas grises. Lo que buscamos es la oferta más competitiva y el índice tarifario más bajo para nuestros usuarios», señaló el ejecutivo, subrayando que cualquier operador que cumpla con las bases revisadas por el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC) podrá entrar en la puja.
La presión de Washington y el historial de tensiones
Sin embargo, el camino no está libre de obstáculos políticos. El contexto es complejo: un segundo gobierno de Donald Trump que ha endurecido su discurso sobre la influencia china en infraestructuras críticas —recordando sus recientes advertencias sobre el Canal de Panamá— y el antecedente local de la revocación de visas a exfuncionarios de Transportes tras el polémico proyecto del cable submarino de China Mobile.
En este tablero, las opiniones están divididas. Mientras los ex-cancilleres coinciden en que legalmente no hay barreras para el capital asiático, figuras como el ex comandante en jefe de la Armada y actual presidente de la Liga Marítima, Edmundo González, lanzan advertencias sobre la seguridad nacional.
«La experiencia de Chancay nos enseña que estas inversiones suelen condicionar la soberanía del Estado. Ojalá las licitaciones se abran a empresas que se alineen con los objetivos políticos de Chile», afirmó González, quien celebró que, por ahora, Cosco Shipping no haya mostrado un interés agresivo en el mercado nacional.
Un 2029 decisivo para el sistema portuario
San Vicente es solo la punta del iceberg. Con el vencimiento de las concesiones en Iquique, Valparaíso y San Antonio a la vuelta de la esquina (2029), el sistema portuario chileno se prepara para una reconfiguración total.
La gran interrogante que ronda los directorios de las estatales no es solo quién ofrecerá la mejor tarifa, sino cómo se gestionará la llegada de multinacionales en un mundo donde un muelle ya no es solo un muelle, sino un activo estratégico en la nueva Guerra Fría. Por ahora, Talcahuano apuesta por la institucionalidad como su mejor defensa, esperando que la competencia supere a la ideología en la batalla por el Pacífico Sur.
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