Tras haber caído a mínimos de US $7.350 por tonelada en junio de 2025, hoy el precio del litio se transa en torno a US $19.950, según los datos proporcionados por el Banco Central de Chile. La cifra implica un alza de 171,4% desde su piso más reciente, y de 51% frente al nivel de comienzos de año, cuando se cotizaba a cerca de US $13.250. Para los analistas, el movimiento confirma una tendencia que se observaba desde enero, cuando el mercado ya hablaba de una recuperación del litio tras dos años de fuerte corrección. El cambio ahora se ve más nítido: la recuperación dejó de ser una señal incipiente y comienza a ser leída por bancos de inversión y consultoras como parte de un mercado más estrecho para 2026.
De acuerdo con los analistas, las proyecciones más optimistas están asociadas a dos factores: una demanda mayor a la esperada por baterías para almacenamiento de energía y una oferta más restringida, especialmente en China. Los analistas de bancos de inversión proyectan para 2026 un mercado de litio más equilibrado o incluso deficitario, con una demanda global que podría crecer entre 17% y 30%. La demanda asociada a almacenamiento de energía subiría 55% en 2026, después de haber crecido 71% en 2025. El banco estadounidense Morgan Stanley proyectó un déficit de 80.000 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) para 2026, mientras que el suizo UBS estimó un déficit de 22.000 toneladas. En 2025 se produjo un superávit de 61.000 toneladas.
JP Morgan también corrigió su mirada sobre el sector. El banco proyecta que la demanda global de litio crecerá 16% interanual en 2026, con los vehículos eléctricos explicando el 58% del aumento y los sistemas de almacenamiento de energía cerca del 30% de la demanda incremental. Impacto en Nova Andino Litio. Para Chile, el rebote tiene varias lecturas. La primera es fiscal. Un mayor precio del litio mejora las perspectivas de ingresos asociados a la producción del Salar de Atacama, especialmente en un contexto de estrechez fiscal y debate por la recaudación. La segunda es bursátil. SQM, como productor de bajo costo y con una operación consolidada en Chile, suele reaccionar con fuerza a los cambios en el precio del litio. En enero, la recuperación de la acción ya era leída por analistas como una combinación de mejores precios y menor incertidumbre regulatoria tras el acuerdo con Codelco.
La propia compañía también venía anticipando un mejor escenario. En sus estados financieros de 2025, publicados en marzo de 2026, SQM informó que Nova Andino Litio —anteriormente División Litio Chile o SQM Salar— reportó volúmenes de ventas récord durante el cuarto trimestre de 2025, con más de 66.000 toneladas métricas, más de 50% por encima del mismo período del año anterior. La empresa atribuyó ese desempeño a sus esfuerzos de expansión de capacidad en Chile y a la innovación en la producción a partir de sulfato de litio, lo que le ha permitido producir más litio con una menor extracción de salmuera. El cambio de ciclo también se reflejó en los precios. SQM señaló que, como había anticipado en el trimestre anterior, cerró 2025 en un entorno más favorable, con un precio promedio que llegó hasta los US $10 por kilogramo, equivalente a unos US $10.000 por tonelada.
La compañía advirtió que factura en función del precio spot, lo que la expone a la volatilidad del mercado. Pero también sostuvo que, dado el fuerte crecimiento de la demanda observado en los últimos meses y la limitada nueva oferta, su precio realizado del primer trimestre de 2026 podría ser “significativamente mayor” que el reportado en el trimestre anterior. Para 2026, Nova Andino Litio espera que sus volúmenes de ventas crezcan aproximadamente 10% respecto de 2025. El punto más relevante del nuevo ciclo es que el litio ya no depende sólo del vehículo eléctrico. El almacenamiento estacionario de energía comenzó a ganar peso en la demanda, impulsado por el desarrollo de redes eléctricas, energías renovables, centros de datos y sistemas de respaldo. Ese cambio es clave para los analistas. Hasta hace poco, la desaceleración en la venta de vehículos eléctricos había sido uno de los argumentos centrales para explicar la caída del precio del litio. Pero el aumento en la demanda por baterías LFP para almacenamiento energético ha empezado a compensar parte de esa debilidad.
El otro elemento que explica el cambio es la oferta. Tras el desplome de precios entre 2023 y 2025, varias compañías redujeron producción, cerraron faenas o postergaron inversiones. A eso se sumaron restricciones regulatorias y operacionales en China, que afectaron la disponibilidad de material. Entre los cierres está la mina Jianxiawo, ligada a CATL, cuya producción representaría cerca de 3% de la oferta global. Ese tipo de ajustes, junto con medidas para enfrentar la sobrecapacidad en China, ayudó a tensionar el mercado spot. No todos los analistas comparten una lectura tan alcista. Fastmarkets, por ejemplo, reconoce el rebote del litio, pero proyecta para 2026 y 2027 un mercado balanceado o con un pequeño superávit, apoyado por la demanda de almacenamiento, pero sin anticipar necesariamente un déficit profundo. (Fuente: Ex-Ante).





