Se trató de la aplicación de un programa ampliado de inspecciones. El objetivo no es solo garantizar la seguridad de los productos, sino también evaluar si estos recintos deben cambiar su categoría de «bazar» a «supermercado».
El Mall chino de calle O’Higgins 560 fue el punto de partida para una nueva etapa de fiscalizaciones intensivas en la capital del Biobío. Hasta el lugar llegaron el Delegado Presidencial Regional, Julio Anativia; la Seremi de Salud, Isabel Rojas; y el Alcalde de Concepción, Héctor Muñoz, para encabezar un operativo que busca poner orden en un sector comercial que ha crecido exponencialmente en dimensiones y variedad de productos.
Un despliegue en tres frentes
La inspección de la Autoridad Sanitaria no fue al azar, sino que atacó tres áreas críticas para la seguridad de la población:
- Seguridad Alimentaria: Verificación del etiquetado en español, presencia de sellos bajo la Ley 20.606 y vigencia de fechas de vencimiento.
- Gestión Ambiental y Juguetes: Control estricto de útiles escolares y juguetes, exigiendo advertencias de riesgo y hojas de seguridad sobre sustancias químicas.
- Cosméticos y Fármacos: Vigilancia para evitar la venta ilegal de medicamentos y asegurar que los productos cosméticos cuenten con registro del Instituto de Salud Pública (ISP).
“Estamos ampliando el programa para que la población tenga la tranquilidad de que lo que compra y consume es seguro. No permitiremos alimentos sin sellos ni juguetes que pongan en riesgo a los niños por falta de información nutricional o técnica”, enfatizó la Seremi Isabel Rojas.
¿Bazar o Supermercado? El debate por el «comercio leal»
Uno de los puntos más relevantes de la jornada lo puso el Alcalde Héctor Muñoz, quien reveló que el municipio está evaluando un cambio profundo en la normativa para estos locales.
“Nos interesa que existan reglas del juego iguales para todos. Hoy estos recintos funcionan con patente de bazar, pero por su tamaño y variedad de productos, nuestros equipos jurídicos analizan si corresponde exigirles patente de supermercado”, explicó el edil, apuntando a garantizar una competencia justa con el comercio histórico de la ciudad.
El balance del control: 21 sumarios en un año
El rigor de estas inspecciones está respaldado por las cifras del año 2025. Durante el periodo anterior, la Unidad de Seguridad Alimentaria realizó 41 fiscalizaciones a locales de origen asiático, las cuales terminaron en 21 sumarios sanitarios. Las infracciones más recurrentes fueron la falta de información en español, ausencia de tablas nutricionales y fechas de vencimiento poco claras.
Por su parte, el Delegado Presidencial Julio Anativia reafirmó el compromiso del Gobierno con la protección de los consumidores: “Estamos acompañando este esfuerzo regional para anunciar que estas inspecciones serán permanentes. La salud de los vecinos del Biobío es una prioridad que no transa ante la informalidad en el etiquetado”.
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