Presidenta de SOFOFA: Por su economía “pequeña, abierta e integrada al mundo”, Chile enfrenta con mayor fuerza los impactos externos

Las principales autoridades económicas del país participaron este martes en el seminario “Nuevos Vientos de la Economía: Ajustando el Rumbo”, organizado por la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA) junto a la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo. En la instancia, marcada por el contexto internacional y los desafíos internos, la presidenta de la SOFOFA, Rosario Navarro, abrió el debate situando su análisis en un escenario global altamente volátil, y recordando que “en los últimos 5 años el escenario internacional ha estado marcado por la alta incertidumbre”, con una secuencia de shocks que van desde la pandemia hasta los conflictos geopolíticos actuales. Dijo que Chile, por su carácter de economía “pequeña, abierta y profundamente integrada al mundo”, enfrenta con mayor intensidad estos impactos externos.

La líder gremial alertó sobre el encarecimiento de los costos energéticos, ejemplificado en el alza del petróleo “de 70 dólares a 110 en apenas 3 semanas”, lo que a su juicio anticipa un escenario complejo para empresas y hogares. A esto se suma, dijo, un deterioro en las perspectivas de crecimiento, en línea con lo señalado por el Banco Central respecto a un aumento transitorio de la inflación. Sin embargo, Navarro puso especial énfasis en los factores internos que, a su juicio, explican el bajo dinamismo económico. “Llevamos una década con tendencias de menor crecimiento económico, acompañado de una mayor incertidumbre regulatoria y una pérdida del dinamismo”, sostuvo, agregando que Chile acumula 38 meses (los últimos cuatro años de la Administración anterior) con desempleo sobre el 8%, un déficit de cerca de 190 mil empleos respecto a niveles pre pandemia y un crecimiento promedio cercano al 2%.

También abordó las cifras más recientes, manifestando que “desde la pandemia que no teníamos un arranque de año tan malo como el 2026”, tras conocerse la caída del IMACEC de febrero. En ese contexto, subrayó que estos indicadores “no son sólo macroeconómicos”, sino que reflejan realidades concretas como la falta de empleo, la informalidad y proyectos de inversión que no se concretaron. Pese a ello, enfatizó que el crecimiento económico sigue siendo central: “no es un fin en sí mismo, sino el medio a través del cual se generan empleos, se financian políticas públicas y se construyen trayectorias de movilidad social”. En esa línea, hizo un llamado a una articulación conjunta entre el Estado, el sector privado, la academia y la sociedad civil para enfrentar los desafíos.

Por su parte, la presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, abordó los principales lineamientos del último Informe de Política Monetaria (IPoM), destacando que su elaboración estuvo marcada por la guerra en Medio Oriente y sus efectos en el escenario macroeconómico global y local. Costa explicó que, como punto de partida, la economía chilena se encuentra en una posición relativamente sólida: creciendo en torno a su potencial, con una inflación algo por debajo del 3% y expectativas inflacionarias ancladas. “Este conflicto encuentra a la política monetaria sin tareas pendientes, tras haber alcanzado la convergencia a la meta inflacionaria”, resaltó. Finalmente, adujo que la autoridad monetaria dispone de cierto margen de maniobra para enfrentar el nuevo contexto de incertidumbre. “Partimos de este ciclo en una posición que nos ofrece algún grado de flexibilidad para enfrentar un periodo incierto y a la vez exigente”.