En medio de la indignación ciudadana por la venta de conservas de caballa asiática camufladas como jurel, la diputada Marlene Pérez (Indep-UDI) ha decidido golpear la mesa en el Congreso. Tras las revelaciones de MegaInvestiga, la parlamentaria endureció su postura y exigió urgencia inmediata para el proyecto de ley que busca imponer un rotulado obligatorio, técnico y transparente en las góndolas chilenas.
La iniciativa no es solo una cuestión de etiquetas; es una cruzada por la soberanía alimentaria y la protección de la industria del Biobío frente a lo que Pérez califica como un «engaño sistemático».
El derecho a saber qué hay en la lata
El proyecto impulsado por la legisladora propone una cirugía mayor al Código Sanitario. La meta es que ninguna conserva pueda llegar al consumidor sin detallar tres puntos innegociables:
- Identidad científica: El nombre real de la especie (Trachurus murphyi para el jurel).
- Origen real: Declarar de forma visible si el producto es chileno o importado.
- Valor nutricional verificado: Para evitar que se venda una proteína de menor calidad al precio de una superior.
“Lo que estamos viendo es grave. Se le arrebata al ciudadano el derecho básico a elegir informado. Se vende un producto como si fuera jurel chileno, pero en el fondo es un pescado distinto, con menos nutrientes y un origen opaco”, denunció la diputada.
Un golpe al corazón de la nutrición popular
Para Pérez, este fraude tiene un agravante social. El jurel no es cualquier producto; es el pilar de la mesa de la clase media y sectores vulnerables. La parlamentaria recordó con dureza que el año pasado este «cambiazo» llegó incluso a las raciones de la Junaeb, afectando la alimentación de miles de niños.
“No podemos permitir que el alimento histórico de las familias chilenas sea reemplazado por imitaciones importadas sin que nadie rinda cuentas”, enfatizó.
Biobío: La industria bajo amenaza
Más allá del plato de comida, la diputada puso el foco en el daño patrimonial y económico. El Biobío es la capital del jurel, una industria que sostiene miles de empleos y que hoy compite en condiciones de desigualdad frente a importaciones que evaden los estándares de transparencia que a la flota nacional sí se le exigen.
- Impacto regional: El fraude debilita la cadena productiva local.
- Competencia desleal: Las marcas cuestionadas aprovechan el prestigio del jurel chileno para vender sustitutos chinos.
El «Efecto Leche»: El llamado al Ministerio de Salud
Haciendo un paralelo con la exitosa ley que transparentó el origen de la leche en Chile, Marlene Pérez hizo un llamado directo al Ejecutivo para priorizar la tramitación de su propuesta.
“Ya lo hicimos con la leche; hoy es el turno del jurel. Esto es transparencia, es salud pública y es justicia para nuestra industria nacional. Las personas tienen derecho a la verdad en su etiqueta”, concluyó la parlamentaria.
Con esta presión legislativa, el debate se traslada ahora al Ministerio de Salud, mientras los consumidores en Biobío y todo Chile comienzan a mirar con más desconfianza que nunca el origen de sus conservas preferidas.
EO





