El mercado de suelos agrícolas en las regiones del Biobío y La Araucanía está viviendo una paradoja económica. Según el último informe de la industria, aunque el volumen de compraventa de predios ha caído drásticamente, el valor de la hectárea no detiene su escalada. La tierra ya no es solo un espacio de cultivo; se ha consolidado como un activo estratégico de refugio impulsado por tres motores: el agua, la fruta y la presión inmobiliaria rural.
La paradoja de la escasez: Precios al alza en un mercado contraído
Entre 2017 y 2024, la superficie total comercializada en ambas regiones sufrió una contracción superior al 40%, pasando de 40.900 hectáreas a poco más de 23.500. Sin embargo, este enfriamiento en el número de operaciones no ha castigado los precios. Al contrario, la selectividad de los inversores ha empujado los promedios a niveles históricos:
- Región del Biobío: El valor por hectárea saltó de $4,2 millones en 2017 a $6,5 millones en 2025.
- La Araucanía: El precio escaló de $5,4 millones a $6,3 millones en el mismo periodo.
«Hay menos transacciones, pero con precios que siguen aumentando. La tierra se consolida como un activo de largo plazo, especialmente en zonas con conectividad y alto potencial productivo». Sostiene Hans Holzhauer, Gerente General de Tattersall Campos.
El factor hídrico: El nuevo «oro transparente»
Hoy, la disponibilidad de agua es el principal termómetro de precios. Un predio con derechos hídricos asegurados puede valer hasta un 40% más que uno de secano.
En la Región del Biobío, el mercado de aguas refleja esta presión: el precio promedio de 1 litro por segundo ya supera los $3,9 millones. Esta realidad ha transformado la búsqueda de tierras en una cacería de recursos hídricos, donde el acceso al riego define la viabilidad de cualquier proyecto a gran escala.
Reconversión productiva: Del cereal al avellano
El paisaje agrícola del centro-sur está cambiando de piel. Los cultivos anuales tradicionales (como el trigo y otros cereales) están cediendo terreno ante dos gigantes:
- Expansión Frutícola: El avellano europeo lidera la transformación, atrayendo inversiones de exportación que buscan climas más frescos ante el avance de la sequía en la zona central.
- Sector Forestal y Parcelaciones: El crecimiento de las plantaciones forestales y la persistente demanda por parcelas de agrado (presión inmobiliaria rural) continúan fragmentando y valorizando el suelo.
En resumen: El sur de Chile atraviesa una metamorfosis silvoagropecuaria. La tierra es hoy un bien más escaso, más técnico y, sobre todo, mucho más caro, donde la aptitud productiva y la seguridad hídrica dictan las reglas del juego.
EO





