En Puerto Varas el sargento Figueroa permanece en estado crítico: Carabineros desmiente reportes sobre su fallecimiento

En un giro inesperado que evidencia una grave descoordinación institucional, Carabineros de Chile confirmó que el sargento 2° Javier Figueroa continúa con vida, desmintiendo las condolencias que circularon masivamente durante las últimas horas. El funcionario, quien fue baleado en la cabeza el pasado 11 de marzo en Puerto Varas, se mantiene internado en el Hospital de Puerto Montt sin que se haya emitido un parte médico de defunción.

El origen de la confusión

La alarma se encendió anoche cuando la Fiscalía Regional de Los Lagos, a través de sus canales oficiales, comunicó el presunto deceso del sargento. El mensaje, que calificaba su partida como un hecho que «enluta a la comunidad», desencadenó una cadena de reacciones en cadena:

  • PDI: Emitió condolencias oficiales lamentando la pérdida en acto de servicio.
  • Delegación Presidencial de Osorno: Publicó un sentido homenaje destacando la valentía del carabinero «hasta el final».
  • Redes Sociales: La noticia se viralizó rápidamente, generando un clima de luto nacional.

Rectificación y estado actual

Horas después, y tras la intervención de la policía uniformada, la publicación de la Fiscalía fue eliminada. Carabineros fue enfático en señalar que, si bien el estado de salud de Figueroa es de extrema gravedad tras la agresión sufrida durante una fiscalización, la institución no ha recibido notificación alguna de su fallecimiento.

«El sargento Figueroa permanece bajo cuidado médico y no existe un reporte oficial que confirme su deceso», aclararon desde la institución, poniendo freno a las versiones que circularon en el aparato estatal.

El impacto de un error comunicacional

Este episodio de desinformación institucional añade una carga de dolor extra a la familia del uniformado —cuya esposa también integra las filas de Carabineros— y a una comunidad que sigue minuto a minuto la evolución del sargento de 36 años. Mientras la búsqueda de los responsables del ataque continúa, el foco vuelve a centrarse en la esperanza médica y en la necesaria prudencia de los organismos públicos ante situaciones de vida o muerte.

EO

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