Técnicamente brillante, con actuaciones estelares y una cinematografía impecable, One Battle After Another («Una batalla tras otra») se alzó este domingo 16 de marzo como la gran triunfadora de los Oscar 2026. Además de ser reconocida como mejor película, cosechó otros cinco premios en la 98ª edición de los galardones de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos.
Los críticos de la BBC ya la habían tildado de «obra maestra» y «asombrosamente actual»; Michelle Goldberg la describió en The New York Times como el «antídoto artístico contra el fascismo»; mientras en NPR, la radio pública de Estados Unidos, Justin Chang la llamó «profética y política». Y es que, aunque el último film del estadounidense Paul Thomas Anderson –que le hizo también ganar la estatuilla a mejor director– se estrenó en septiembre del año pasado, fue creada y rodada antes del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. La cinta, un thriller político atravesado por un humor absurdo, tiene varias escenas que de ser puras fantasías distópicas cuando se filmaron, resultan hoy sacadas directamente de los noticieros.
Centros de detención y redadas masivas
«Una batalla tras otra» arranca con dos militantes de una organización clandestina llamada French’75 en una de sus misiones: la liberación de un grupo de migrantes detenidos en un campo militar en la frontera con México. Los revolucionarios son Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor), una mujer negra, con madera de líder, linaje revolucionario y fascinada por las armas, y «Ghetto» Pat Calhoun (Leonardo DiCaprio), su diligente compañero, especialista en explosivos, más cauto en sus decisiones y proclive a la duda y la excesiva planificación. Las cámaras siguen a ambos mientras irrumpen en las instalaciones, donde se observan a migrantes en unas jaulas que recuerdan, entre otras, a las de Alligator Alcatraz («El Alcatraz de los caimanes»), el centro de detención que el gobierno de EE.UU. construyó en una zona pantanosa de Florida e inauguró el propio Trump.





