El primer día de Julio Anativia Zamora como Delegado Presidencial del Biobío no transcurrió entre las paredes de la Intendencia, sino entre el paisaje impactado por los incendios forestales en las comunas de la costa del Biobío. Apenas asumida la administración del Presidente José Antonio Kast, Anativia se trasladó a la «zona cero», enviando un mensaje nítido: Ejecutivo desplegará su capacidad de respuesta en el territorio.
Gestión sobre los escombros
La visita a Tomé y Penco —las comunas más golpeadas por la tragedia del pasado 18 de enero— fue ejecutiva y con sentido de urgencia, donde el Delegado abordó las prioridades junto a los alcaldes Ítalo Cáceres de Tomé y Rodrigo Vera de Penco. La prioridad compartida es una sola: romper la inercia burocrática para acelerar la reconstrucción habitacional de quienes perdieron su hogar en el inicio del año.

Alcalde Cáceres y Delegado Anativia.
Este despliegue temprano busca materializar el estilo que La Moneda ha instruido para sus representantes regionales:
- Foco en resultados: Priorizar la entrega de soluciones definitivas sobre el diagnóstico técnico.
- Cercanía directa: Adoptar el diálogo de primera fuente con las autoridades comunales.
- Coordinación local: Hoja de ruta única con los municipios para evitar duplicidad de funciones.
Compromiso con el Biobío
Al cierre de su primera jornada oficial, Anativia fue enfático en que la crisis de los incendios no quedará relegada por la agenda administrativa. Con los pies en el terreno aún marcado por las cenizas, el Delegado selló su compromiso de transformar la desesperación de los vecinos en la prioridad número uno de su gestión, instalando un ritmo de trabajo que pretende ser la norma durante los próximos cuatro años.





