El mapa diplomático de Chile se prepara para un giro de 180 grados. Tras el triunfo electoral de diciembre de 2025, el presidente electo, José Antonio Kast, ha movido sus primeras piezas en el tablero internacional con un objetivo claro: recomponer los puentes con Israel. Para liderar esta misión, el futuro mandatario planea designar al reconocido abogado Gabriel Zaliasnik como el próximo embajador en Tel Aviv.
Esta decisión busca poner fin al periodo de mayor distanciamiento entre ambas naciones en décadas, retomando una agenda histórica centrada en cuatro pilares críticos: defensa, seguridad, innovación tecnológica y cooperación económica.
El fin de la «Era del Distanciamiento»
La designación de Zaliasnik marca el cierre de la política exterior impulsada por la administración de Gabriel Boric, la cual estuvo marcada por una serie de medidas de presión diplomática y económica hacia Israel. Entre los hitos de tensión que la nueva administración busca revertir se encuentran:
- El retiro definitivo del embajador chileno en noviembre de 2023.
- La exclusión de industrias israelíes de la Fidae 2024.
- El cese de funciones de los agregados militares chilenos en territorio israelí en mayo de 2025.
Reacciones en Jerusalén: Una bienvenida pública
El anuncio de este cambio de rumbo ha sido recibido con optimismo en el Medio Oriente. Tanto el primer ministro Benjamin Netanyahu como el canciller Gideon Sa’ar extendieron felicitaciones públicas a Kast tras su victoria, expresando una voluntad explícita de normalizar los vínculos bilaterales y dejar atrás la etapa de fricción diplomática.
Como señal de este deshielo, la administración de Kast ya evalúa el retorno inmediato de los agregados militares de las Fuerzas Armadas, restaurando la coordinación técnica y de inteligencia que fue interrumpida debido a la situación humanitaria en la Franja de Gaza.
Fidae 2026: El primer gran escenario
La normalización de relaciones tendrá su primera prueba de fuego en abril de este año. La Feria Internacional del Aire y del Espacio (Fidae), que se celebrará del 7 al 12 de abril, marcará el regreso de las compañías de defensa israelíes a suelo chileno.
Aunque en esta edición la presencia será estrictamente corporativa —sin pabellón oficial del Estado ni representación gubernamental—, el gesto es interpretado como el «primer paso» para reactivar la transferencia tecnológica y comercial entre ambos países, devolviendo a la industria israelí su histórico rol de proveedor estratégico para la defensa nacional.
Con Zaliasnik en el horizonte de la embajada, Santiago y Tel Aviv parecen haber iniciado una cuenta regresiva para restaurar una de las relaciones más complejas y estratégicas de la política exterior chilena.
SOJ





