La voracidad de los incendios forestales no solo consume bosques; deja tras de sí una huella de dolor silencioso en la fauna nativa. Sin embargo, en medio del desastre, una red coordinada de instituciones, académicos y voluntarios ha logrado transformar la tragedia en una oportunidad de vida. Hoy, el Centro de Rehabilitación y Educación de Fauna Silvestre (Andes UdeC) comienza a ver los frutos de este esfuerzo con las primeras liberaciones de ejemplares que han logrado vencer a las llamas.
Una batalla contra las secuelas del fuego
Para la Dra. Paula Aravena, directora del centro, cada paciente cuenta una historia de supervivencia. De los 29 animales recibidos con cuadros críticos —que van desde quemaduras severas e inhalación de humo hasta fracturas por atropellos y ataques de perros mientras huían del fuego—, 16 continúan en rehabilitación activa.
«Los incendios son desgarradores, no solo por las heridas físicas, sino por el trauma conductual que generan en los animales», explica la facultativa, quien destaca que, pese a las pérdidas inevitables, ver a un ejemplar regresar a su hábitat es el mayor motor para el equipo.
La fuerza de la colaboración
La recuperación de estos pacientes es un desafío logístico y económico de grandes proporciones. Este trabajo ha sido posible gracias a una alianza estratégica entre el Colegio Médico Veterinario (Colmevet), el SAG, la Seremi de Agricultura y la comunidad.
Desde el Servicio Agrícola y Ganadero, la directora regional (s) Gloria Cuevas, enfatizó la importancia de la «Mesa de Dimensión Animal», un espacio donde se ha coordinado desde medicamentos hasta alimentación técnica. «Nuestro compromiso es el rescate oportuno», señaló, haciendo un llamado a la ciudadanía a reportar animales heridos al número de emergencia +56 9 3384 9882.
Por su parte, el Seremi de Agricultura, Antonio Arriagada, subrayó que aunque las llamas se hayan extinguido, la emergencia para los ecosistemas persiste. «El Centro Andes en Concepción ha sido un aliado estratégico no solo para nuestra región, sino apoyando a zonas vecinas en la conservación de nuestro patrimonio natural».
Vocación en terreno
Detrás de cada vendaje y cada terapia hay rostros jóvenes. Matías Rey Norambuena, encargado del centro, describe una temporada de exigencia máxima: «Ha sido un periodo intenso, manejando el ingreso masivo de pacientes por la emergencia sin descuidar a los que ya estaban en tratamiento. Lograr una rehabilitación exitosa en estas condiciones es profundamente satisfactorio».
Un compromiso que no se detiene
La rehabilitación es una carrera de fondo que puede durar meses o incluso años. Las instituciones involucradas refuerzan hoy su llamado a la colaboración comunitaria y a la denuncia temprana. La fauna silvestre, como coinciden los expertos, es una responsabilidad compartida: un tesoro natural que depende de la rapidez de nuestra respuesta y la solidaridad de todos para seguir existiendo.
SOJ





