El último adiós al «Malote de la Salsa»: Fallece Willie Colón a los 75 años

El trombón que definió el sonido de una era ha quedado en silencio. Este sábado, el mundo de la música despertó con la noticia del fallecimiento de Willie Colón, el arquitecto sonoro de la salsa urbana, quien murió a los 75 años en paz y rodeado de su círculo más íntimo.

La confirmación llegó a través de un emotivo comunicado de su familia: “Aunque lloramos su ausencia, también nos regocijamos con el regalo eterno de su música y los preciados recuerdos que vivirán por siempre”. La noticia cierra una semana de incertidumbre, luego de que diversos reportes desde Nueva York alertaran sobre un deterioro crítico en su salud debido a complicaciones respiratorias.

Un legado forjado en las calles de Nueva York

William Anthony Colón Román, nacido en Nueva York pero criado en Puerto Rico, no solo tocaba el trombón; él narraba la vida del barrio. Desde que irrumpió en la escena con apenas 16 años con su álbum debut El Malo (1967), dejó claro que su estilo sería distinto: crudo, desafiante y profundamente rítmico.

Bajo el legendario sello Fania, formó junto a Héctor Lavoe la dupla más influyente en la historia del género. Juntos entregaron himnos generacionales que hoy son patrimonio cultural, tales como:

  • «Che Che Colé»
  • «Calle Luna, Calle Sol»
  • «El día de mi suerte»

El polímata del ritmo

Más allá de su faceta como intérprete de clásicos como «Idilio» o «Gitana», Colón fue un visionario integral. Ejerció como arreglista, productor, director musical y poeta, siendo el responsable de elevar la producción salsera a niveles de sofisticación técnica nunca antes vistos. Sus colaboraciones con figuras de la talla de Rubén Blades terminaron de cimentar su estatus como una de las mentes más brillantes de la música latina del siglo XX.

Hoy, las esquinas de Nueva York, San Juan y toda Latinoamérica guardan un minuto de silencio por el hombre que convirtió el sonido del trombón en el latido de un continente. El cuerpo de Willie Colón descansa, pero su «idilio» con la posteridad acaba de comenzar.

SOJ