Altos de Pemehue en Quilaco: El renacer de una reserva marcada por la historia y el reencuentro en Biobío

Tras años de silencios y caminos cerrados, la Reserva Nacional Altos de Pemehue se prepara para abrir nuevamente sus senderos al mundo. Este hito no es solo una noticia turística; es el cierre de una herida histórica y el inicio de un modelo de convivencia inédito entre el Estado de Chile y el pueblo pehuenche.

El pasado sábado 14 de febrero, bajo el cielo de Quilaco, se selló un pacto de confianza. El lonko de la comunidad Newen Mapu, Manuel Beroiza, y el director regional de CONAF, Esteban Krause, firmaron el protocolo que devuelve la administración de estas 18 mil hectáreas a la institución forestal, garantizando que la conservación y la cultura ancestral caminen, por fin, de la mano.

El origen: Una deuda de dos décadas

Para entender la importancia de este abrazo, hay que mirar hacia atrás. El conflicto nació con la construcción de la represa Ralco, que relocalizó a familias pehuenches en el predio El Porvenir. Aunque en 2004 se prometieron compensaciones, muchas quedaron en el papel, lo que llevó a la comunidad a restringir el acceso al único camino que conectaba con la reserva.

Hoy, gracias al diálogo impulsado por el Plan Buen Vivir, esas promesas comienzan a materializarse en compromisos concretos que van más allá de una simple apertura de portones.

Un modelo de gestión con rostro pehuenche

El acuerdo no solo busca visitantes, sino integración. Entre sus puntos más destacados figuran:

  • Guardaparques del territorio: La reserva contará con personal especializado, priorizando la contratación de personas de la etnia pehuenche.
  • Cultura viva: Se habilitará un espacio informativo que narrará la historia de la Cordillera de Pemehue desde la mirada de sus habitantes originarios.
  • Gobernanza compartida: La comunidad participará activamente en la creación del Plan de Manejo, asegurando el uso ancestral de las veranadas para su ganado.

«Estamos avanzando hacia una gestión participativa que reconoce el valor cultural del territorio. Queremos que esta reserva sea un espacio de encuentro intercultural», destacó Esteban Krause.

El tesoro que espera: Laguna Santa Rosa

La reapertura oficial promete devolver a los amantes de la naturaleza uno de los paisajes más prístinos del Biobío. El gran protagonista es la Laguna Santa Rosa, un espejo de agua rodeado de milenarias araucarias, al que se accede mediante intensos trekkings o cabalgatas que ahora serán guiadas por la propia comunidad.

La comunidad Newen Mapu ya proyecta el desarrollo de campings, cabañas y servicios de guía, transformando la reserva en un motor de desarrollo local sustentable. Con este acuerdo, Altos de Pemehue deja de ser un territorio en disputa para convertirse en un símbolo de que el diálogo, aunque tarde, siempre es el mejor sendero.

SOJ