Bajo la sombra de una tregua frágil y el respaldo de la Administración Trump, Jerusalén lanza una advertencia final: la entrega voluntaria de hasta el último fusil o el regreso de la ofensiva total.
El gobierno de Benjamín Netanyahu ha puesto fecha de caducidad al desarme en la Franja de Gaza. En una declaración que redefine el tablero estratégico en Oriente Medio, Yossi Fuchs, secretario de gabinete y asesor clave del primer ministro, anunció un plazo perentorio de 60 días para que Hamás entregue la totalidad de su arsenal, desde misiles hasta el último fusil AK-47.
Este periodo de gracia no es casualidad. Según Fuchs, la ventana de tiempo fue una propuesta de la Administración Trump, la cual Israel ha decidido adoptar como el «último tren» antes de reactivar su maquinaria bélica a gran escala.
El dilema de Hamás: Desarme o aniquilación
La exigencia es absoluta y no admite matices. El gobierno israelí espera que, antes de las elecciones generales previstas para junio, se cumpla uno de los dos escenarios:
- La capitulación material: La entrega supervisada de armamento ligero y pesado.
- El retorno de las FDI: Una nueva fase de ofensiva militar destinada a la erradicación definitiva de lo que queda del grupo.
Fuchs fue enfático al señalar que el éxito de este proceso depende de una tarea titánica e «imprescindible»: la neutralización total de la red de túneles, un submundo que aún amenaza la soberanía territorial de Israel.
«Solo queda el mar»: La devastación como testigo
En una intervención cargada de simbolismo, Fuchs describió la realidad actual desde los campos del kibutz Be’eri, escenario de la masacre del 7 de octubre de 2023. «Desde allí, hoy es posible ver el mar», relató, aludiendo a que la magnitud de la destrucción en la Franja ha borrado del horizonte los edificios que antes bloqueaban la vista. «Apenas queda una estructura en pie», sentenció, subrayando que, pese al paisaje de ruinas, la misión no se considera terminada.
Puño de hierro: El Ejército en máxima alerta
Mientras el plazo de 60 días comienza a correr —posiblemente vinculado al inicio de la próxima Junta de Paz este jueves—, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han dejado claro que la tregua de cuatro meses no ha mermado su capacidad de fuego.
- La postura del Estado Mayor: El teniente general Eyal Zamir, jefe del Estado Mayor, visitó Rafah para enviar un mensaje contundente: «No renunciamos a los objetivos de la guerra. Estamos listos para pasar de la defensa a la ofensiva en cualquier momento».
- Control de daños: El portavoz militar Effie Defrin confirmó que las tropas no han abandonado el enclave, sino que continúan «limpiando infraestructura terrorista» y monitoreando cada movimiento en la región.
La apuesta de Jerusalén es arriesgada pero clara: utilizar la presión diplomática de Washington y el desgaste militar en el terreno para forzar un desarme que, de otra forma, solo se logrará bajo el fuego de una nueva invasión. El reloj ya está en marcha.
SOJ





