Inflación bajo el 3%: El histórico hito que, paradójicamente, no derivaría en nuevas bajas de tasa por parte del Banco Central

Chile ha vuelto a su «zona de confort» económica. Por primera vez en años, la inflación anual se ubicó bajo la meta del Banco Central (2,8%). Sin embargo, la persistente presión en los precios subyacentes sugiere que la Tasa de Política Monetaria (TPM) ha llegado a un punto de espera.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de enero de 2026 trajo consigo un alivio simbólico y técnico para la economía chilena. Con una variación mensual de 0,4%, la inflación en 12 meses retrocedió hasta el 2,8%, rompiendo finalmente la barrera del 3% que el Banco Central se ha esforzado por alcanzar tras el turbulento periodo post-pandemia.

El dulce y agraz de las cifras

Para Javier Mella, economista y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas Uandes, la noticia es positivamente histórica. «Es primera vez en varios años que tenemos una variación de IPC bajo ese umbral», destaca el experto, señalando el éxito del control monetario.

Sin embargo, el diablo está en los detalles:

  • IPC General: 0,4% mensual (2,8% anual).
  • IPC sin Volátiles (Subyacente): 0,7%.

Este último dato —que mide los precios más estables y refleja la temperatura real de la economía— se ubicó por sobre las expectativas del mercado. Esta «resistencia» de la inflación subyacente es la que hoy enciende las alertas de cautela en el edificio de Agustinas.

¿Qué pasará con las tasas?

A pesar de la buena cifra anual, el académico advierte que el comportamiento de la inflación subyacente refuerza la idea de una pausa en el ciclo de flexibilización.

«Este resultado refuerza la idea de que no se producirían nuevas bajas en la próxima Reunión de Política Monetaria del Banco Central», explica Mella.

Un escenario de «Calma Neutral»

Pese al freno en las expectativas de bajas, el diagnóstico no es pesimista. Según el economista, la Tasa de Política Monetaria se encuentra hoy en niveles cercanos a valores neutrales. Esto significa que el Banco Central tiene el margen necesario para observar la evolución de los precios con cautela, sin la urgencia de actuar de forma drástica, pero sin la libertad de seguir abaratando el crédito de manera inmediata.

En resumen, Chile celebra el retorno a su meta inflacionaria, pero el mercado debe prepararse para una etapa de estabilidad en las tasas, mientras el ente emisor vigila que la inflación subyacente termine de ceder.

SOJ