La Región del Biobío enfrenta una de las encrucijadas más complejas de su historia reciente. Tras la revelación de un desplome del 4,2% en el Producto Interno Bruto (PIB) regional, el Consejero Regional y presidente de la Comisión de Presupuesto e Inversión, Luis Santibáñez Bastidas, ha levantado la voz para proponer una hoja de ruta audaz: el «Plan de Salvataje Biobío 2026-2030».
Este proyecto no es solo una reacción a los números rojos; es una declaración de autonomía frente a lo que Santibáñez califica como el «abandono financiero» del poder central.
Una deuda pendiente: El castigo del centralismo
Con una franqueza punzante, el CORE denunció una herencia fiscal asfixiante. Según Santibáñez, el Ministerio de Hacienda arrastra una deuda de 16 mil millones de pesos del presupuesto 2025.
«Partimos el 2026 debiendo dinero. Esa es la herencia de un gobierno que se retira dejando a nuestra región en estado crítico», fustigó.
La asimetría es, a su juicio, inaceptable: mientras la región produce más de US$ 19.000 millones, Santiago retorna apenas el 0,6% de esa riqueza. «Nos quitan lo que producimos y ni siquiera pagan lo que corresponde», enfatizó.
Los cuatro pilares de la reconstrucción
El Plan de Salvataje no busca parches, sino una transformación estructural dividida en ejes estratégicos:
- HUB de Empleo y Emprendimiento: Una alianza entre el GORE, CORFO y el sector privado para reconvertir la mano de obra y atacar el endeudamiento familiar, que hoy golpea con morosidades promedio superiores a los $1,9 millones.
- Modelo de Concesiones Regionales: Que el Biobío lidere la ejecución de obras públicas con capital privado, rompiendo la dependencia de las decisiones tomadas a 500 kilómetros de distancia.
- Faro Bioceánico: Convertir a la región en el puente definitivo entre el Cono Sur y el Asia-Pacífico, integrando a las universidades en la sofisticación de las industrias forestal y pesquera.
- Capital del Espectáculo y Deporte: Transformar al Biobío en un referente de eventos internacionales para inyectar dinamismo al turismo y la economía local.
El Biobío no es el patio trasero
Para Santibáñez, el futuro de la zona depende de su capacidad para integrar Inteligencia Artificial y biotecnología en su matriz productiva. Su mensaje final es un llamado a la dignidad regional: el Biobío debe dejar de ser el patio trasero de la capital para transformarse, por derecho propio, en el motor del Pacífico Sur.
SOJ





