Sembrando esperanza: Las manos que hacen renacer los bosques nativos de Santa Juana

En las colinas de Santa Juana, una de las comunas más golpeadas por la ferocidad de los incendios forestales de 2023, el paisaje está cambiando. No solo por el paso de las estaciones, sino por la labor silenciosa y vital de 22 personas —en su mayoría mujeres jefas de hogar— que hoy lideran la recuperación ecológica del territorio a través del Programa de Emergencia de Empleo (PEE) de la Corporación Nacional Forestal (CONAF).

Lo que comenzó como una respuesta a la crisis laboral en sectores rurales, se ha transformado en un verdadero laboratorio de vida. En seis módulos de acondicionamiento de plantas, ubicados estratégicamente en Curalí, Poduco Alto y Curamavida, se gesta el futuro bosque nativo de la Región del Biobío.

De las cenizas a la biodiversidad

Hace tres años, Santa Juana vio cómo el fuego consumía más de 14 mil hectáreas. Hoy, en esos mismos sectores, los vecinos se encargan de producir, cuidar y proteger especies emblemáticas como el peumo, roble, quillay, espino y maqui. Las labores de repique, riego y desmalezado que realizan a diario no son solo tareas técnicas; son actos de reparación ambiental.

El supervisor del programa en la zona, Emilio Rebolledo, destaca el valor social de la iniciativa: «En lugares donde el empleo formal es casi inexistente, este programa cumple un rol fundamental. Aquí no solo entregamos un ingreso, entregamos un propósito a la comunidad».

Protagonistas del cambio: Relatos de tierra y aprendizaje

Para las trabajadoras, el programa ha sido una escuela de naturaleza. Viviana Pezo confiesa que, a pesar de vivir en el campo, la experiencia le ha abierto los ojos: «Vemos los árboles grandes en el entorno, pero no sabíamos cómo nacían. Aquí aprendí a reconocerlos y a darles el valor que realmente merecen».

Por su parte, Eulalia Cuevas, vecina de Poduco Alto, describe el proceso con una emotividad que refleja el espíritu del proyecto: «Es un proceso muy productivo porque estamos sembrando vida nueva donde hubo fuego. Ver cómo renacen los árboles es ver cómo también renace nuestra alegría».

Un modelo de desarrollo local con enfoque de género

El coordinador nacional de empleo, Claudio Moya Ulloa, tras una reciente inspección en terreno, subrayó el impacto dual del PEE. Por un lado, proporciona una red de seguridad económica para mujeres que sostienen sus hogares en áreas rurales aisladas; por otro, garantiza que la reforestación del país se haga con pertenencia territorial, utilizando plantas producidas por las mismas personas que habitan el entorno.

Estas 22 voluntades han demostrado que la recuperación de los espacios naturales no es solo una cuestión de inversión pública, sino de empoderamiento comunitario. Gracias a su labor, miles de plantas nativas están listas para salir de los módulos y volver a las quebradas y cerros, devolviéndole a Santa Juana el verde que el fuego intentó arrebatarle.

SOJ