«Y nos siguen mintiendo»: El grito de auxilio de Caleta Perone tras Más de 7 décadas de promesas incumplidas

La desesperanza se ha apoderado de las familias de Caleta Perone, en la península de Hualpén. Tras más de medio siglo de ocupación histórica y años de gestiones bajo el amparo de la Ley de Caletas (N°21.027), los residentes denuncian que la burocracia estatal mantiene bloqueada la regularización de sus terrenos, sumiéndolos en un estado de incertidumbre permanente.

Un origen ligado a la tierra y el mar

La comunidad de Caleta Perone no nació de una toma de terrenos. Sus raíces se remontan a 1950, cuando pescadores y algueras, muchos de ellos descendientes de trabajadores del antiguo Fundo Perone, recibieron el ofrecimiento de la familia propietaria para asentarse en el lugar tras el declive de la agricultura. Desde entonces, generaciones de familias han construido su identidad en torno al mar, siempre bajo la sombra del miedo a un eventual desalojo.

El muro de la burocracia

A pesar de haber cumplido con todas las exigencias legales y técnicas —incluyendo planos, estudios de marea y planes de administración—, el proceso de expropiación necesario para la entrega de títulos se encuentra hoy paralizado. Según la dirigencia, la traba actual es administrativa: falta un informe técnico tras las mediciones realizadas por el SHOA en octubre pasado.

«Estamos en enero de 2026 y nada pasó. Basta de mentiras. Necesitamos paz para seguir viviendo», sentenció Cecilia Ibáñez (59), reflejando la frustración de una comunidad a la que se le prometieron avances para noviembre del año anterior.

El llamado de Ferepa Biobío

Cristian Arancibia Chandía, presidente de Ferepa Biobío, calificó la situación como una «oportunidad única» que corre peligro por la lentitud de los organismos públicos. «Caleta Perone cumplió todo lo que la ley exige; ahora es el Estado quien debe cumplir», enfatizó el dirigente, recordando que el proyecto incluso cuenta con el financiamiento necesario para avanzar.

Testimonios de una vida en espera

El sentir en la caleta es de un cansancio profundo. Miguel Ibáñez, presidente del sindicato, exigió que las autoridades dejen de mentirles, asegurando que la comunidad está «cansada y sin esperanza» tras 50 años de temor. Por su parte, Ramona Lara (78) expresó la urgencia de los adultos mayores: «Se nos va la vida entre promesas».

Mientras el informe técnico sigue pendiente tras más de seis meses de espera desde las últimas mediciones, los botes y las redes de Caleta Perone continúan meciéndose en la orilla, aguardando un gesto de dignidad por parte del Estado que finalmente les otorgue la propiedad de la tierra que han habitado por más de siete décadas.

SOJ

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