Del sartén al hogar: La UCSC logra producir gas licuado renovable a partir de aceites domésticos de desecho

A través de un prototipo avanzado de pirólisis y el uso de nanocatalizadores, investigadores del Centro de Energía de la UCSC transformaron aceites residuales de fritura en biopropano. El hallazgo clave: incluso los aceites de alta acidez —descartados por la industria— pueden convertirse en energía limpia.

Mientras Chile busca vías para alcanzar la carbono neutralidad, la respuesta podría estar en un residuo cotidiano y altamente contaminante: el aceite de cocina usado. La Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) presentó los resultados del proyecto IT23I0053, financiado por la ANID, logrando desarrollar un prototipo funcional que produce gas licuado renovable (rGLP).

La iniciativa, que contó con la alianza estratégica de GASCO GLP y COVEMAR, no solo es un avance científico, sino una solución logística para descarbonizar un sector crítico: el consumo de gas en hogares e industrias, tradicionalmente dependiente de fuentes fósiles.


Análisis Técnico: El Salto de Residuo a Biocombustible

ComponenteInnovación AplicadaImpacto en la Sostenibilidad
Materia PrimaAceites residuales de fritura (alta acidez).Valoriza residuos que hoy son descartados o exportados.
TecnologíaPirólisis termoquímica optimizada.Transformación eficiente de grasas en biopropano.
CatalizadoresDesarrollo de nanocatalizadores propios.Mejora el rendimiento de la reacción química.
PurificaciónSistemas de separación por membranas.Asegura un gas de alta pureza apto para uso convencional.

1. El quiebre del paradigma: Aprovechando el aceite «intratable»

Uno de los descubrimientos más disruptivos de la investigación, liderada por la Dra. Laura Azócar, es la capacidad de procesar aceites con altos niveles de acidez. Habitualmente, este tipo de residuo es rechazado por los mercados de exportación de biodiésel debido a su baja calidad. El prototipo de la UCSC demuestra que estos aceites —los más difíciles de gestionar— son perfectamente aptos para la producción de rGLP, ampliando dramáticamente el potencial de abastecimiento del proyecto.

2. Triple hélice: Academia, Estado y Empresa

El éxito del proyecto radica en su modelo de colaboración. Según el Seremi de Energía, Danilo Ulloa, la unión de capacidades entre la universidad, la ANID y empresas como GASCO permite que la investigación no se quede en el laboratorio, sino que se acerque a una aplicación industrial real. «Buscamos producir un gas similar al que usamos cotidianamente, pero de fuente no fósil», explicó la Dra. Azócar, subrayando que la infraestructura actual de distribución de gas podría, en el futuro, transportar este combustible verde.

3. El proceso: Ingeniería de vanguardia

Para llegar al biopropano, el equipo de la UCSC integró tres líneas de trabajo complejas:

  • Optimización de carboxilatos: La creación de una base química a partir del aceite.
  • Nanotecnología: El uso de catalizadores para acelerar el proceso sin aumentar el consumo energético.
  • Filtración molecular: Membranas especializadas que separan y purifican el gas resultante para que su combustión sea eficiente y segura.

Proyección: Descarbonizar lo «difícil de electrificar»

El rGLP se perfila como una herramienta vital para sectores donde la electricidad aún no es una opción viable o económica. El panel de expertos que cerró la jornada, con representantes de ACHBIOM y la Agencia de Sostenibilidad Energética, coincidió en que los procesos termoquímicos son el puente necesario para una matriz energética diversa y resiliente.

Conclusión

La UCSC ha demostrado que el sur de Chile tiene el talento y la tecnología para liderar la economía circular energética. Al transformar un desecho urbano en un recurso estratégico, este proyecto no solo reduce la huella de carbono, sino que propone un modelo de negocio donde la basura de la industria alimentaria se convierte en el combustible que calienta los hogares chilenos.

SOJ