De Felipe I. Carvajal Brown
Vecino de la comuna de Ñuñoa
Escribo con una tremenda carga de impotencia e indignación, demostrando no solo mi situación como vecino; si no, la de todo el barrio donde vivo. Desde las 3-4 de la mañana de este miércoles 26 de noviembre se han registrado cortes intermitentes de luz. En la madrugada fueron 3 cortes en pocos segundos, provocando ruidos preocupantes que me hicieron salir para confirmar que no había estallado algo. Despertando a las 9 de la mañana aproximadamente, me encuentro con que el modem de internet no funcionaba, pero todo el resto de los sistemas sí. Ocurre otro apagón y restablecimiento de la corriente en segundos. No hay que ser ingeniero para saber que estas cargas de bajo y sobre voltaje, pueden afectar tremendamente equipos electrónicos. Vuelve el internet por ahora.
Personalmente, trabajo desde casa, en un computador generalmente tipo torre, el cual no tiene batería; pero, con estas intermitencias tengo que usar el portátil de repuesto que no tiene los requisitos para cumplir mis funciones a cabalidad. Yo me pregunto, desde que ENEL hizo el “mejoramiento” del cableado por Avenida Pucará, ¿cuál era el objetivo? ¿Ser una empresa más detestada de lo que ya era? Esto, sin mencionar que desde los trabajos realizados para subir supuestamente la carga eléctrica en Pucará, el poste de luz que da a nuestro pasaje no ha funcionado desde entonces. El alumbrado público en cuestión N.º 34, donde tras enviar dos reclamos por SOSAFE, y siendo mencionado que harán lo posible, la Ilustre Municipalidad de Ñuñoa no responde.
Por eso, ya finalmente con los automáticos abajo y derrotado, puesto que me informan de ENEL que no saben cuánto tiempo durará esta intermitencia, para la completa seguridad de mis equipos de trabajo es que escribo esto. Y me pregunto: ¿ENEL está haciendo perro muerto con el dinero de nosotros y el municipio? Así parece ser en Ñuñoa por lo menos.
PD: Adjunto fotografías de los antecedentes expuestos.





