Viña María Carlota De Florida Conquista Catad’Or y Lidera la Ruta del Enoturismo Regional

El sector de Poñen, en la comuna de Florida, celebra un triunfo que pone a la vitivinicultura familiar en el mapa mundial. La Viña María Carlota, manejada por las hermanas y hermanos Durán Fernández, recibió el reconocimiento de las autoridades tras obtener una Medalla de Oro en la categoría «Vinos Ancestrales» de los prestigiosos Catad’Or World Wine Awards.
La Viña María Carlota no es solo una empresa, es el corazón de una profunda tradición agrícola y vitivinícola que late en el sector de Florida. Su historia se ancla en el trabajo del abuelo y padre Rafael Durán, quien cultivó y cuidó un campo heredado de su madre, Carlota, cuyo nombre perdura en la marca.

Cepas de Identidad y Vinos de Colaboración

Entre diversos cultivos, la vid comenzó a tomar protagonismo con cepas que hoy son la identidad de esta zona del secano costero chileno: Cinsault, País y Moscatel.

La producción de Rafael era parte de una cultura de colaboración y comunidad. Sus vinos se vendían a granel en la cercana ciudad de Concepción, pero también tenían un rol ceremonial y social clave: servían para agasajar y pagar las faenas de temporada.

Eran el combustible líquido de las tradiciones: desde la saca de papas y la trilla, hasta las propias vendimias. Estos mostos eran el pago a los temporeros o la celebración de la colaboración entre familias y amistades.

La Tradición del Lagar Abierto

La elaboración del vino en la viña María Carlota se regía por las prácticas ancestrales de los pequeños productores que no embotellaban. Los vinos se elaboraban a lagar abierto, utilizando la zaranda y fermentando con pieles.

En esa época, la pureza de la cepa era secundaria. Los vinos se clasificaban con la sencillez del campo, distinguiéndose únicamente en blanco y tinto, una práctica común que subraya la autenticidad y el origen campesino de esta viña.

La directora regional de INDAP, Fabiola Lara, y el alcalde de Florida, Rodrigo Montero, visitaron la viña para homenajear a sus dueños por la medalla obtenida con su vino Cinsault «Poñen».

Un Orgullo Familiar y un Legado Cumplido

Rosa Durán, líder de la viña y receptora del galardón en la ceremonia de Monticello, expresó el profundo valor de este logro para su pequeña empresa familiar.

«Fue un tremendo orgullo recibir esta medalla de oro, considerando que nuestra viña es bastante pequeña. Nuestro trabajo es netamente familiar y lo hacemos con mucho orgullo porque fue lo que mi padre nos pidió: seguir adelante con la viña,” aseguró Rosa Durán.

El reconocimiento no solo celebra la calidad del mosto, sino el esfuerzo de mantener vivo un legado.

Potencial Enoturístico y Apoyo Institucional

La medalla de oro llega en un momento de expansión para la viña. Paulina Belmar Durán confirmó que ya están operando en el circuito de enoturismo, ofreciendo catas y recibiendo a visitantes interesados en conocer el proceso ancestral.

Desde INDAP, la directora Fabiola Lara destacó el apoyo que se brinda a la viña a través del Servicio de Asesoría Técnica (SAT) y el Programa de Asociatividad Económica (PAE) en Enoturismo. Este respaldo es crucial para el crecimiento:

«Están en pleno proceso de mejoramiento de sus etiquetas y diseño de envases, con el objetivo de potenciar su producción vitivinícola, así como el cumplimiento de requisitos para recibir visitantes en el marco de la ruta enoturística,” explicó Lara.

El alcalde Rodrigo Montero enfatizó que este premio tiene un significado trascendental para los habitantes de Florida, pues «posiciona a la comuna como un territorio vitivinícola que hay que dar a conocer». Montero invitó a los visitantes a recorrer las viñas y disfrutar de los mostos característicos de la zona, como el Cinsault y el Moscatel de Alejandría.

SOJ

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