Tras dos décadas de hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales, Bolivia inicia una nueva etapa política. Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), jurará como presidente, culminando una sorpresiva victoria en segunda vuelta contra el favorito Jorge «Tuto» Quiroga. La ceremonia de investidura, que se llevará a cabo en la Asamblea Legislativa en La Paz, marcará el inicio de un gobierno con un profundo contraste ideológico.
La investidura, que contará con la asistencia del presidente Gabriel Boric y sus pares de Argentina, Ecuador, Uruguay y Paraguay, será notoriamente despojada de los rituales ancestrales indígenas que caracterizaron las tomas de posesión de Morales y Luis Arce, ciñéndose estrictamente al protocolo estatal.
La Herencia de la Crisis: Gas, Dólares e Inflación
Paz asume el control de un país polarizado y sacudido por una severa crisis económica. El principal desafío es revertir el declive: la producción de gas natural —el histórico motor boliviano— cayó de un máximo de 61 MMmcd en 2014 a 29 MMmcd en la actualidad, provocando una drástica disminución de ingresos por exportaciones.
Esta crisis se ha traducido en la falta crónica de dólares, desabastecimiento de combustible y un consecuente encarecimiento de la vida. La inflación acumulada en los primeros nueve meses de 2025 (18,33%) ya supera con creces la proyección anual. Para estabilizar la situación, Paz ha actuado rápidamente, reuniéndose con organismos multilaterales (BID, FMI) y consolidando un vital acuerdo financiero de 3.100 millones de dólares con el Banco CAF.
Nuevo Rumbo Exterior: De La Habana a Washington
El cambio más evidente será el viraje en la política exterior. Paz ha prometido «poner a Bolivia en el mundo», comenzando por reconstruir la relación con Estados Unidos, que estuvo distanciada durante 20 años. Su reciente reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, simboliza el inicio de esta «nueva etapa».
El nuevo mandatario ha marcado distancia con el bloque bolivariano, excluyendo de su investidura a los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, una decisión que le valió la suspensión inmediata del bloque ALBA.
En cuanto a Chile, Paz busca abrir una nueva etapa bilateral, separando la reclamación marítima histórica de las urgencias económicas y de seguridad: «Lo del mar es un tema que está en nuestro espíritu. Pero el espíritu también tiene que dar de comer. Y eso significa cambiar las relaciones con Chile y generar una dinámica económica diferente«, afirmó, priorizando además la lucha conjunta contra el narcotráfico y el contrabando fronterizo.
Gobernabilidad y la Sombra de Morales
La lucha contra el crimen organizado será otra prioridad, con Paz abierto a la colaboración internacional, lo que ha generado preocupación en sectores del MAS ante un posible retorno de la agencia antidrogas estadounidense (DEA), expulsada en 2008. La presencia de grupos criminales como el PCC ha puesto en evidencia las fallas de seguridad del Estado.
Finalmente, el PDC de Paz ostenta la mayor representación legislativa, pero carece de mayoría absoluta, obligándolo a negociar la gobernabilidad. Si bien su principal contendiente, «Tuto» Quiroga, ha ofrecido una oposición «constructiva» y el apoyo necesario para asegurar la presidencia de las Cámaras, la sombra del liderazgo de Evo Morales en los sectores populares asegura un panorama político convulsionado y altamente polarizado para la nueva administración.
SOJ





