A fines de mayo de 2023 se informaba por los medios de comunicación un “Colapso por enfermedades respiratorias: Hospital de Concepción reconvierte camas para UCI pediátrica”. Informaba el director del recinto, Claudio Baeza: “más de un 90% de ocupación de camas pediátricas tiene el recinto asistencial… Tenemos prácticamente los cuatro virus respiratorios más importantes, entre los cuales el virus sincitial respiratorio es el que está circulando con más intensidad y el adenovirus” declaraba a radio Bio Bio.
Lo cierto es que desde la pandemia por Covid 19, entre los años 2019 y 2021, que no se veía un colapso que nos enfrentara al dilema de la “última cama”, similar al indicado en el párrafo anterior. Pero en ambos casos son situaciones ocurridas en un entorno afectado por variables excesivamente dinámicas y que afectó no sólo a la Red Asistencial de Salud de la Región del Bio Bio, sino más bien estresó a la Red Asistencial del País.
Sin duda que la escasez es habitual dentro de los procesos clínicos, pues los recursos destinados a las Redes Asistenciales de los sistemas de salud siempre son limitados en relación a las enormes necesidades que enfrentamos como sociedad en otros ámbitos de nuestro qué hacer. Sin embargo, lo que no puede pasar es que lo escaso de recursos unido a la alta demanda de pacientes, transforme procesos clínicos complejos en procesos críticos, sin que la Red Asistencial se anticipara.
Parece entonces impresentable lo sucedido en la madrugada del 22 de noviembre de 2024 donde una paciente pediátrica, que padeció los graves efectos de una infección provocada por una bacteria denominada Streptococcus pyogenesse, comúnmente conocida como batería asesina, y se vio expuesta a la falta de una cama UCI en el Hospital Guillermo Grant Benavente, situación expuesta en reportaje de esta semana en Canal 13, sin que hasta el momento sea desmentido por la Dirección del recinto hospitalario. Cabe preguntarse entonces, si las infecciones con este tipo de baterías han ido aumentadas en un 95% promedio en los últimos cuatro años, tal como se planteo en el reportaje del ex canal del angelito (según cuadro siguiente):
Aumento de Infecciones por Streptococcus pyogenes
| Año | Casos | Aumento Interanual | Casos | Aumento Interanual | Casos | Aumento Interanual | Promedio de Aumento |
| 2021 | 46 | ||||||
| 2022 | 82 | 78% | |||||
| 2023 | 192 | 134% | |||||
| 2024 | 329 | 71% | 95% |
¿Por qué no se anticipó la Red Asistencial en dictar un protocolo de atención para estos casos y para derivar a la paciente a un recinto asistencial que si tuviera cama UCI?
La propuesta de valor de todo recinto asistencial se basa en su misión, siendo esta la razón de ser de una organización.
Si revisamos lo propuesto como Misión por el Hospital Guillermo Grant Benavente y el Servicio de Salud de Concepción respectivamente:
• «Ser líderes en Salud, brindando una atención de Calidad, Segura, Eficiente, Resolutiva y Enfocada en el Bienestar de nuestros Usuarios”
• “Contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas y familias, a través, de la gestión eficiente de la red de salud, con trabajadores altamente calificados y comprometidos, incorporando tecnología e infraestructura de calidad, con participación activa de la comunidad y en coordinación con otras entidades de la sociedad”.
Claramente algo no cuadra entre lo declarado y lo obrado,
Por otro lado, la existencia de la (UGCC) Unidad de Gestión Centralizada de Camas, que es una unidad del Ministerio de Salud y que tiene por función principal fortalecer la gestión y optimizar el uso de las camas hospitalarias en la red asistencial pública-privada del país, coordinando la asignación y movimiento de pacientes para asegurar una cobertura eficiente de las necesidades de salud. ¿No se activó? Esta tarea es labor del Gestor de la Red Asistencial, en este caso el Director del Servicio Salud Concepcion.
¿Cómo es posible entonces que se haya dado en el Hospital Guillermo Grant Benavente el dilema de la última cama?
Renato Medina
Ex-director Servicio Salud Concepción





