La Unión Europea ha rechazado un cargamento de paltas peruanas por exceder los límites de cadmio, un metal pesado. Este incidente ha encendido las alarmas a nivel internacional y ha puesto en el centro del debate la seguridad de los alimentos que consumimos. Ante la preocupación, el Ministerio de Salud de Chile ha intensificado los controles sobre las importaciones, aunque hasta ahora no ha reportado inconvenientes.
La Dra. Nery Jara Mendoza, académica de la Universidad de Concepción, explica el principal riesgo de este tipo de contaminación: su efecto acumulativo. «El cadmio puede permanecer más de 20 años en el organismo. Aunque la cantidad encontrada en las paltas parezca pequeña, si se vuelve a consumir un alimento contaminado, el metal se acumula con el tiempo».
Daños a la Salud y el Precedente de Japón
La especialista señala que el principal órgano afectado es el riñón, lo que puede derivar en una insuficiencia renal. Esto, a su vez, perjudica a los huesos, ya que la pérdida de fosfato, bicarbonato y calcio debilita su mineralización. El resultado son enfermedades dolorosas como la osteoporosis y la osteomalacia.
La Dra. Jara recuerda un trágico ejemplo histórico en Japón, a mediados del siglo pasado. La contaminación industrial del río Jinzu afectó el suelo y los cultivos de arroz. Las personas que consumieron el arroz contaminado desarrollaron la enfermedad itai-itai (¡ay, ay!), llamada así por los gritos de dolor que producían las deformaciones óseas.
Más allá del cadmio, la académica alerta sobre la peligrosidad de otros metales pesados como el plomo, arsénico y mercurio, todos altamente tóxicos y con capacidad de acumularse en el organismo.
Este incidente sirve como un recordatorio de la importancia de la vigilancia en la cadena de suministro de alimentos y de los graves riesgos que la contaminación, incluso en dosis mínimas, puede representar para la salud a largo plazo.
SOJ





