Discriminación en Chile a Alto Nivel

Hace menos de una semana, en la Región del Biobío, Chile, se realizó un evento denominado “Cumbre de las Regiones”, a alto nivel. Según la información disponible, concurrieron a la actividad la mayoría de los gobernadores regionales del país, el presidente del Senado, senadores, diputados, alcaldes, consejeros regionales, concejales, funcionarios públicos de todos los niveles, y dirigentes y ejecutivos empresariales, sociales y vecinales, autoridades universitarias. «La flor y nata del gran Concepción»; no hablemos de la Región del Biobío, eso sería ser demasiado generoso. Una gran iniciativa de una actividad sensible, más bien de un perfil académico, ante cerca de 1.500 asistentes. Si nos pusiéramos en la lógica de los organizadores con esto de la gran cantidad de asistentes, voluntarios y obligados, expertos en descentralización y legos, lo más probable es que no tengan idea, por ejemplo, del rol que jugó Ramón Freire Serrano en esto de construir un país, que respete a los habitantes de las provincias o regiones. Tal vez, siguiendo su lógica, este debate entonces pudo realizarse en el Estadio Municipal de Concepción, y entonces invitar al menos a 25 mil  regionalistas para “llenar el coliseo de Collao, con barras bravas”.

El pluralismo y la no discriminación en democracia, no es una cortesía.

La actividad del 4 de agosto de 2025, realizada en el Teatro Regional del Biobío, en una instalación construida y  financiada con los impuestos de los contribuyentes, organizada y dirigida por autoridades regionales, remuneradas con recursos públicos, al igual que las decenas de funcionarios asistentes, fue ejecutada como una actividad privada, a discreción de los organizadores, todos funcionarios públicos, salvo, como es habitual, a cargo de una productora privada, que obviamente tiene otros legítimos intereses; de probidad y de discriminación poco y nada saben.

Este tipo de foros selectivos distorsiona el debate y la competencia política, proyecta la idea de candidatos presidenciales “oficiales” o “preferidos”, y otros a los que hay que invisibilizar porque molestan o incomodan al “ status” o derechamente al poder. El pluralismo no se práctica con discursos, sino con acciones concretas, que garanticen a todos ser escuchados. Chile, viene  hace más de un año observando, comentando y constatando, en base a múltiples encuestas, que existen a lo menos unos 8 ó 9  candidatos presidenciales. No es por tanto aceptable que la cancha se incline hacia algunos, en desmedro de otros jugadores, que por lo visto serían más que los tres presentes en el Biobío. Así se debilita la democracia y se desprestigian sus instituciones. Los organizadores, olvidaron que su papel no es elegir por los ciudadanos, sino asegurar que todos puedan  –en igualdad de condiciones– realizar sus planteamientos o ideas a los votantes.

Lo ocurrido en el Teatro Regional del Biobío, hace menos de una semana, no es un error ni un tema de logística; es un intervencionismo político, improcedente, realizado en una instalación construida y que funciona con fondos de los contribuyentes, y ejecutada por funcionarios públicos, remunerados también con dineros aportados por los contribuyentes. El SERVEL o la Contraloría General de la República o derechamente los tribunales, deben tomar cartas en el asunto. En Chile está prohibido discriminar a cualquier ciudadano, y suena raro que se discrimine al más alto nivel.

* Guillermo Rioseco Flores, abogado