Un Tesoro Oculto bajo Roma: Red de Túneles Secretos en la Colina Capitolina Abrirá al Público

La Ciudad Eterna se prepara para revelar uno de sus secretos mejor guardados: una vasta red de túneles y grutas que ha permanecido oculta bajo la Colina Capitolina por más de un siglo. Con una extensión de 3.900 metros cuadrados, este laberinto subterráneo promete convertirse en una de las atracciones turísticas más singulares y fascinantes de Roma, ofreciendo una perspectiva inédita de su milenaria historia.

«Nadie ha visto estas cuevas y túneles por más de un siglo», explica la arqueóloga Ersilia D’Ambrosio a un reportaje de CNN mientras guía a los primeros visitantes por estos pasadizos tenuemente iluminados. Las cámaras se extienden bajo icónicos sitios como el Foro Romano Antiguo y el Teatro Marcello, de 2.000 años de antigüedad. En su punto más profundo, una de las cuevas se sumerge aproximadamente 300 metros bajo la superficie.


Una Ciudad Subterránea con Siglos de Historias Olvidadas

Conocidos como el Grottino del Campidoglio o Gruta Capitolina, estos túneles fueron parte integral del tejido urbano de Roma incluso antes de la época de Julio César. Aunque su existencia fue olvidada por generaciones recientes, se desarrollaron plenamente durante la Edad Media y estuvieron en uso continuo hasta la década de 1920. A lo largo de los siglos, albergaron comunidades enteras, tiendas, tabernas, restaurantes y, durante la Segunda Guerra Mundial, sirvieron de refugio contra los bombardeos aliados.

El interior de la gruta ofrece un contraste notable con la superficie: una temperatura constante de alrededor de 13°C proporciona un refrescante alivio comparado con los 35°C del verano romano. El aire húmedo genera condensación que brilla en las superficies de los túneles, «creando un ambiente único a 23 metros bajo tierra», describe un informe especial de CNN.

Algunos pasajes, cuidadosamente construidos y revestidos con ladrillos, evidencian su desarrollo y uso en el siglo XIX. Otros están tallados de manera más tosca en toba, la suave roca volcánica que compone las famosas Siete Colinas de Roma. Recorrer estos túneles es un verdadero viaje en el tiempo, exponiendo las complejas capas de la historia romana ante los ojos del visitante.


El Sello de Mussolini y los Refugios de Guerra

Casi un siglo después de que fueran sellados en su mayoría por órdenes del dictador fascista italiano Benito Mussolini, los túneles han sido equipados con iluminación y andamios, indicando su rescate del abandono. Mussolini derribó las viviendas circundantes y rellenó parte de los túneles para estabilizar la colina, como parte de su ambicioso plan de modernización de la capital italiana.

Durante la Segunda Guerra Mundial, una pequeña sección del complejo se utilizó como refugios antiaéreos, completos con pesadas puertas fortificadas. Dentro de los túneles, aún son visibles números de calles y señales que apuntan a «gabinetto» o baños, probablemente utilizados durante la fase del área como santuario contra las bombas.

A lo largo de los siglos, este complejo subterráneo sirvió para múltiples propósitos: primero como canteras de piedra, luego como cisternas de agua, y finalmente albergó estructuras comerciales y almacenes. En el siglo XIX, las cavernas fueron el epicentro económico de una comunidad de clase trabajadora que residía en modestas viviendas públicas construidas en las laderas de la colina.


Un Proyecto de Restauración Millonario para una Experiencia Única

La apertura de este mundo subterráneo a los visitantes se está completando por fases, con una inversión de 2.8 millones de dólares. Antes de la limpieza, los arqueólogos utilizaron escaneo láser para mapear los espacios y registrar las marcas de excavaciones anteriores. Exhibiciones fotográficas y de video de este trabajo formarán parte de una muestra permanente en todo el complejo.

Según el grupo arquitectónico Insula, líder del proyecto, “las intervenciones propuestas están dirigidas, por un lado, a salvaguardar el monumento, a través de la restauración y seguridad de las estructuras, y, por otro, a mejorar su accesibilidad y usabilidad, que actualmente es extremadamente limitada”.

El proyecto también incluye la gestión del gas radón, que se libera naturalmente de la roca volcánica. Los trabajadores son monitoreados constantemente por niveles de exposición, y su tiempo en las cuevas es limitado. Se instalarán filtros especializados para purificar el aire antes de la apertura al público, explica Antonio Collazzo, arqueólogo involucrado en el proyecto.

Una vez completado, el sitio contará con un espacio museístico en un nivel superior. La entrada a los túneles será estrictamente controlada, con visitas guiadas para garantizar la seguridad de los visitantes y la integridad de la delicada estructura. Se añadirá también acceso para personas con discapacidad.

Las exhibiciones futuras incluirán artefactos de piedra antigua, una variedad de ollas y jarrones probablemente utilizados por comerciantes para aceite de oliva o vino, y anillos metálicos adheridos a las paredes, que se cree servían para atar animales. La Dra. D’Ambrosio describe la experiencia como diseñada para combinar arqueología y espeleología, atrayendo a un tipo diferente de visitante. «Esta es una experiencia esotérica en muchos sentidos».

Artefactos y materiales recuperados de excavaciones previas y almacenados en los depósitos del museo Capitolino han sido trasladados a los túneles para ser estudiados en su contexto original. Aunque «para un arqueólogo todo es interesante», solo las piezas de mayor interés para los visitantes permanecerán in situ.

La apertura de este fascinante complejo subterráneo está prevista para finales de 2026 o principios de 2027, momento en que los túneles del Capitolio se convertirán en una de las adiciones más emocionantes al panorama turístico histórico de Roma.

SOJ

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