Una propuesta legislativa que pretende erradicar la Unidad de Fomento (UF) en pagos de servicios esenciales como educación, salud, arriendos y créditos hipotecarios, ha encendido el debate en Chile. Los impulsores de esta medida argumentan que la UF, al reajustarse diariamente, eleva constantemente los costos para las personas, cuyas remuneraciones se mantienen fijas en pesos.
Esta semana, la Comisión de Economía de la Cámara de Diputadas y Diputados respaldó la iniciativa en general, lo que ha generado preocupación tanto en el Parlamento como en el Poder Ejecutivo. De hecho, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, ya advirtió que la aprobación de esta moción podría provocar un «terremoto para el crédito hipotecario en Chile».
«Es una Mala Noticia»: El Análisis de un Experto
Para Javier Mella, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la U. de los Andes, esta propuesta es «una mala noticia» y podría generar efectos negativos significativos en varios sectores económicos.
«Es un proyecto de seis líneas, cuatro artículos, donde su primer artículo es ‘La renta de arrendamiento deberá ser establecida en pesos'», señala Mella. Sin embargo, el experto enfatiza que «el problema no es la UF», ya que esta unidad «es simplemente una medida de la inflación».
Mella explica que «la inflación es el problema». La UF fue creada en la década de 1960 precisamente para «disminuir el riesgo asociado a la incertidumbre sobre el valor de la inflación, y así fomentar el ahorro de largo plazo». Con el tiempo, la UF «permitió el crecimiento del financiamiento de largo plazo, a través de, por ejemplo, créditos hipotecarios», fundamentales para la vivienda.
Riesgos para Créditos y Arriendos
Según Mella, la eliminación de la UF en este contexto podría ocasionar «mayores tasas de interés» para compensar un incremento en el riesgo para los prestamistas, y una menor disponibilidad de créditos, lo que agravaría la dificultad de acceso a la vivienda propia. «En términos generales, los efectos de eliminación de la UF son muy negativos en los contratos de largo plazo», sentencia el académico.
En el caso particular de los arriendos, Mella apunta que, si un propietario paga su crédito hipotecario en UF y su arriendo se fija en pesos, se produce un «descalce». Si bien esto no es problemático en periodos de baja inflación, «en periodos de mayor inflación, como los observados hace unos años, sí es complejo». El experto añade que es por esta razón que se observó un aumento en los contratos de arriendo en UF durante esos periodos, y predice que «una vez observada la baja en la inflación, estos contratos en UF debiesen tender a reducirse».
Impacto en Otros Sectores y Contratos a Corto Plazo
Además, Mella advierte sobre posibles efectos nocivos en industrias como las rentas vitalicias, el ahorro de largo plazo y el sector de la salud. No obstante, el impacto sería menor en «contratos de corto plazo, por ejemplo, menores a un año, donde la incertidumbre respecto a la inflación es menor».
Finalmente, el académico subraya que no es conveniente que toda la economía dependa de la UF. Sin embargo, su uso es «razonable» en aquellos contratos de larga duración o con características de mercado particulares, donde la incertidumbre por la inflación justifica su aplicación para mitigar «los potenciales efectos de segunda vuelta del fenómeno».
SOJ





