Más de mil residentes del Condominio Cumbres, ubicado en Colón 8551, viven con la angustia de ver cómo el sueño de su casa propia se convierte en una pesadilla. Desde hace ocho meses, este proyecto habitacional DS19 de integración social ha presentado graves problemas estructurales, que incluyen filtraciones, fisuras y fracturas en sus dos torres, situadas sobre un terreno con características de humedal. Los vecinos no sólo han denunciado las anomalías, sino que uno de los residentes en su calidad de ingeniero constructor elaboró un informe técnico que refrenda la gravedad de la estructura. El condominio fue levantado por la constructora Pacal.
La presidenta del Comité de Adelanto y Desarrollo Integral del condominio, Emma Robles Vega, envió un urgente llamado a Alejandro Sandoval Kirkwood, director regional de SENAPRED Biobío, solicitando una intervención inmediata. «Nuestra situación es de extrema angustia. Lo que alguna vez fue el sueño de la casa propia, ahora se siente como una pesadilla donde nuestras vidas están en juego», declaró la joven líder del condominio.
Los problemas, que se han intensificado con el tiempo, abarcan desde fallas en las terminaciones hasta graves defectos en la obra gruesa, según un informe técnico elaborado por el ingeniero constructor Mauricio Cabrera Valladares.
Defectos que Amenazan la Seguridad
El informe detalla una serie de anomalías críticas, destacando dos problemas principales que comprometen seriamente la seguridad y durabilidad del edificio:
- Nidos en Hormigón: Se han detectado numerosos vacíos o áreas incompletas en el hormigón, especialmente visibles en el piso -1. Estos «nidos» reducen drásticamente la resistencia del material, creando puntos débiles propensos a grietas y permitiendo la entrada de humedad y agentes corrosivos, lo que acelera el deterioro de la estructura.
- Enfierradura a la Vista: La armadura de acero en el piso -1 está expuesta en varias zonas, sin el recubrimiento adecuado de hormigón. Esta situación facilita la corrosión del acero, que al oxidarse se expande, provocando el agrietamiento del hormigón circundante. La corrosión debilita el refuerzo estructural, reduciendo la capacidad de carga del edificio y poniendo en riesgo su estabilidad a largo plazo.
Además de estas fallas estructurales, los residentes enfrentan problemas cotidianos como ingreso masivo de agua en departamentos del lado norte, áreas comunes sin terminar, deficiencias en los marcos de puertas y ventanas, y filtraciones significativas en el subterráneo.
Gravedad
Este documento detalla una serie de fallas, entre las que destacan el ingreso masivo de agua en varios departamentos, áreas comunes incompletas (incluyendo pasadas entre losas y tabiques sin terminar), y deficiencias en puertas y ventanas que permiten la entrada de humedad. También se reportan problemas de presión de agua y un riesgo potencial en salas eléctricas con pasadas en losa sin terminar.
Sin embargo, los hallazgos más preocupantes se concentran en la obra gruesa. El informe subraya la presencia de una «cantidad importante de nidos en hormigón«, áreas vacías o incompletas que reducen la resistencia y capacidad de carga de la estructura. Estos nidos crean puntos débiles propensos a grietas y comprometen la durabilidad del hormigón al facilitar la penetración de agua y agentes corrosivos, lo que puede llevar a un deterioro acelerado.
Aún más alarmante es la detección de enfierradura a la vista en el piso -1. La exposición de la armadura de acero sin el recubrimiento protector del hormigón la deja vulnerable a la corrosión. Este proceso no solo debilita el acero y reduce la capacidad de carga del edificio, sino que también provoca una expansión que puede agrietar el hormigón circundante. A largo plazo, el informe advierte que esta situación podría comprometer gravemente la seguridad de los ocupantes, incluso con riesgo de colapsos parciales o totales en casos extremos, además de generar elevados costos de reparación.
El informe concluye enfatizando la necesidad de asegurar una adecuada mezcla y colocación del hormigón, así como realizar inspecciones y pruebas regulares para mitigar estos riesgos. La situación exige una pronta atención para evaluar y corregir los defectos antes de que se conviertan en problemas mayores.
Un llamado desesperado por ayuda
Los vecinos, preocupados por los «ruidos subterráneos» que reportan y el temor a un posible socavón, instan a las autoridades a realizar una inspección in situ a la mayor brevedad. «La salud física y mental de mis vecinos y la mía propia se han deteriorado significativamente», enfatizó Emma Robles, destacando que la comunidad necesita urgentemente que se acredite la habitabilidad del edificio.
La comunidad del Condominio Cumbres espera una pronta respuesta de SENAPRED y de las autoridades competentes para abordar esta grave situación y garantizar la seguridad de sus familias.







SOJ





