La ingeniera de proyecto del Centro de Datos e Inteligencia Artificial de Concepción, Melissa Muñoz Flández (1996), ha sido galardonada con el prestigioso premio Innovators Under 35 Latam, concedido por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) Technology Review. Este reconocimiento mundial destaca a jóvenes talentos cuyas innovaciones no solo sobresalen en el ámbito tecnológico, sino que también generan un impacto social significativo.
Recibir un galardón de esta envergadura es un hito monumental para cualquiera en el vertiginoso mundo de la tecnología. Para Melissa Muñoz, quien se tituló como analista programadora hace apenas un año, este premio es la culminación de una visión audaz: utilizar la tecnología para abordar los desafíos inherentes a las condiciones del espectro autista. Su creación, Autistapp, la ha convertido en una referente en la divulgación de la neurodivergencia, desafiando prejuicios y promoviendo la autonomía.
El premio Innovators Under 35 Latam, auspiciado por la célebre revista del MIT, ha acogido a la creadora de Autistapp en su selecto club. Su aplicación gratuita, que ya acumula 35 mil usuarios a solo cinco meses de su lanzamiento, busca precisamente eso: proporcionar herramientas que fomenten la autonomía en la comunidad de personas en el espectro. Es un honor que la sitúa en una liga que, a nivel global, cuenta entre sus miembros con figuras de la talla de Mark Zuckerberg.
Un Camino Inesperado: De Pedagoga a Visionaria Tecnológica
Aunque la magnitud de este reconocimiento es evidente, para Melissa, el evento de premiación en Perú, el pasado 7 de noviembre, tuvo un significado personal aún más profundo. Hace algunos años, tomó una decisión audaz: dejar atrás su profesión como pedagoga en Historia para sumergirse en el camino de la tecnología. Estaba convencida de que, a través de ella, podría convertirse en una verdadera agente de cambio, y sus logros actuales confirman que eligió la vía correcta.
«Algo que me impactó mucho», comenta Melissa con humildad, «es que en el evento de premiación me dijeron ‘nosotros no estamos premiando tu solución, nosotros te estamos premiando a ti por lo que tú has hecho'». Subraya que «la gran mayoría trabaja con equipos grandes, con equipos multidisciplinares, mientras que yo recién estoy formando equipo ahora cuando ya desarrollé mi solución. Entonces eso me generó más impacto porque fueron capaces de ver lo que he hecho. Y yo, que soy una persona que enfrenta un síndrome del impostor súper grande, que me cuesta creer en lo que hago y me cuesta valorar lo que soy capaz de hacer, que llevo muy poco en tecnología».
Una Conexión Personal con el Autismo y un Mensaje Poderoso
La relación de Melissa con el autismo va más allá de lo profesional; es profundamente personal. Fue diagnosticada a los 27 años, tras un largo proceso de evaluación motivado en gran parte por las similitudes que observaba entre sus estudiantes y ella misma. Aunque esta identificación es considerada «tardía» por su edad, le otorgó el impulso necesario para transformar el entorno y desafiar concepciones erróneas, insistiendo en que el autismo no es una “enfermedad” y mucho menos requiere compasión.
«Siempre parto el pitch de Autistapp diciendo que, de acuerdo a las Naciones Unidas, somos uno de cada 100 personas. Eso es un montón de gente. Y, aparte de eso, los papers más recientes dicen que una de cada 36 personas es autista. Entonces somos mucho más de lo que la gente cree. Es una pega importante poder mostrarle al mundo de que estamos aquí haciendo cosas y que existimos. A mí la palabra inclusión me hace ruido. ¿Por qué me vas a incluir en una sociedad en la que yo ya estoy inserto?».
Precisamente con estas cifras inició su presentación en la ceremonia de premiación de Innovators Under 35 Latam en Lima. La desarrolladora reconoce que poner a disposición Autistapp le ha abierto puertas a eventos tanto en Chile como en el extranjero. De hecho, poco después del evento en Perú, viajó a España para participar en el Congreso de la Asociación Española de Profesionales del Autismo (Aetapi) en Cádiz (entre el 14 y el 16 de noviembre) para exponer un póster científico sobre la construcción de la aplicación. Y no solo ha tenido acceso a eventos, Autistapp también le ha permitido conocer las experiencias de vida de otras personas en el espectro.
«La gente cuenta muchas cosas. Hay gente que lo simplifica y dice ‘la app me ayudó para esto’, ‘me gustó tal cosa’, muy breve. Pero hay gente que dice ‘estoy pasando por tal cosa en mi vida, he tenido que enfrentar esto, y ahí la aplicación me ha ayudado’, o ‘me gustaría ver esto en la aplicación porque siento que me podría ayudar’. Gente que me dice ‘mi hijo es tu fan’. En el evento (Innovators Under 35 Latam) me pasó algo que fue sorprendente: una de las ganadoras me dijo ‘necesito sacarme una foto contigo porque tengo un amigo que te admira’. Y no son de Chile, son de Bolivia. Entonces, traspasar las fronteras para que alguien diga ‘soy tu fan’, o ‘conozco a alguien que te admira’ es algo que jamás pensé que me iba a pasar», relata con emoción.
Desafíos de Financiamiento y un Llamado a los Sectores Público y Privado
A pesar de los logros y el reconocimiento, el camino no ha estado exento de desafíos. Para viajar a España junto a Pablo Silva Silva y César Cerda Rifo, integrantes del equipo de Autistapp, Melissa impulsó una campaña de recolección de fondos en redes sociales que, aunque exitosa en parte, no logró cubrir la totalidad de los gastos, dejándola con una importante deuda. La falta de financiamiento, tanto para el desarrollo continuo de la aplicación como para participar en las numerosas actividades de divulgación a las cuales es invitada, genera limitaciones considerables en la proyección de esta valiosa solución tecnológica.
«Necesito contratar gente que me dé apoyos, por ejemplo, en desarrollar pictogramas. Necesito que alguien se dedique a hacer eso y no hacerlo yo porque obviamente ese es tiempo en el que dejo de programar, en el que no estoy generando contactos, redes, participando en congresos y charlas. Necesito financiamiento para poder delegar, seguir avanzando y escalando el proyecto», enfatiza.
El trabajo para dar a conocer Autistapp ha sido a pulso, sin inversión en marketing más allá de las publicaciones incesantes de Melissa en Instagram y LinkedIn, donde ha relatado los avances de su creación, sus participaciones en eventos y donde también educa sobre el autismo.
Cuando lanzó la aplicación en junio, una de sus metas fue despertar el interés del sector público y ponerse a disposición de establecimientos educativos y de salud. Si bien se encuentra en esa misión y ha logrado algunos avances, reconoce que aún queda mucho por progresar.
«He tenido reuniones con miembros de Senadis, tanto Biobío como a nivel nacional. También con el Ministerio de Salud en Santiago. Tuve también una reunión con el Centro de Innovación del Mineduc. También hay una respuesta pendiente. Esos avances a nivel gubernamental los conseguí gracias a que le escribí directamente a Presidencia. Ha sido lento, pero todo lo gubernamental es muy lento, así que espero que esto pueda seguir avanzando», manifestó.
A pesar de estas barreras, Melissa Muñoz mantiene su visión inquebrantable: «Con el respaldo del MIT y una solución tecnológica sin fines de lucro que puede ayudar a muchas personas, siento que puedo seguir insistiendo en las instituciones públicas y privadas para conseguir financiamiento e implementar esta herramienta». Su determinación y el impacto probado de Autistapp son un fuerte llamado a la colaboración para que su innovación pueda alcanzar a aún más personas.
SOJ





