Dermovirox: Investigadores de Concepción y La Promesa Chilena Contra el Herpes Nace del Cochayuyo para un Impacto Mundial

Una innovación científica con sabor a mar chileno emerge como una esperanza terapéutica para millones de personas que conviven con el herpes simple tipo 1 (HSV-1). Se trata de Dermovirox, un proyecto revolucionario liderado por la spin-off universitaria Algiddeon Biotech SpA, en colaboración con investigadores de Concepción y la Pontificia Universidad Católica de Chile. Este desarrollo, basado en compuestos bioactivos extraídos del cochayuyo, busca convertirse en un punto de inflexión en el tratamiento del herpes recidivante.

Reconocimiento y Potencial: Un Primer Lugar en Start-Up Ciencia 2025

El impacto de Dermovirox ya resuena a nivel nacional. Recientemente, este innovador avance fue galardonado con el primer lugar en el prestigioso Concurso Start-Up Ciencia 2025, organizado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), destacándose entre un total de 320 postulaciones de todo el país.

El equipo detrás de Dermovirox está conformado por figuras clave del ámbito científico chileno: Ignacio Rojas Barrientos, gerente de proyecto; la Dra. Carolina Gómez, Directora de proyecto y académica de la Facultad de Farmacia UdeC; y el Dr. Cristian Agurto Muñoz, co-investigador del Centro de Biotecnología y Director del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Facultad de Farmacia, UdeC, quien también es cofundador de Algiddeon Biotech.

Este reconocimiento marca un hito para Dermovirox, cuyo desarrollo se centra en una formulación tópica con potentes propiedades antivirales frente al HSV-1, una infección altamente prevalente a nivel mundial. «Esperamos identificar con mayor precisión los compuestos activos responsables del efecto antiviral y comprender su mecanismo de acción. Esto nos permitirá robustecer la evidencia científica y avanzar hacia una formulación estandarizada con proyección clínica y terapéutica”, explica el Dr. Cristian Agurto Muñoz.

Innovación con Doble Impacto: Eficacia y Bienestar del Paciente

El origen de Dermovirox es fascinante: nace del interés por explorar las propiedades bioactivas del cochayuyo (Durvillaea antarctica), un alga abundante en las costas chilenas que, según los estudios, presenta una acción antiviral relevante contra el HSV-1. La formulación tópica ya ha mostrado resultados prometedores en pruebas preclínicas.

«Hemos observado reducciones importantes y consistentes tanto en la duración de los brotes, como en la intensidad y severidad de las lesiones, comparado con el tratamiento gold standard de la industria”, destaca Agurto.

Pero el potencial innovador no se limita solo a la eficacia. Al ser una formulación de uso tópico, Dermovirox podría minimizar los efectos adversos asociados al uso prolongado de antivirales orales. Además, incorpora efectos antiinflamatorios, regeneradores y cicatrizantes que prometen mejorar significativamente la recuperación y la experiencia del paciente. «Aparentemente, Dermovirox eventualmente podría interferir en etapas iniciales del ciclo viral, además de estimular la respuesta inmune local, y actuar de manera sinérgica gracias a su composición química. Esto no solo amplía su espectro de acción, sino que podría reducir significativamente el riesgo de generación de resistencia viral”, añade Agurto. Este enfoque integral diferencia a Dermovirox de los tratamientos actuales y lo posiciona como un posible avance terapéutico en el manejo del herpes recidivante.

Del Laboratorio al Mercado: La Odisea de un Hallazgo Transformador

Transformar un hallazgo de laboratorio en una solución terapéutica viable es un camino arduo. «Desde un punto de vista técnico, uno de los principales desafíos radica en lograr que un extracto natural, con una composición compleja y variable, cumpla con los estándares de consistencia, seguridad y eficacia exigidos a nivel farmacéutico”, explica Agurto. Esto implica procesos de extracción rigurosamente controlados, validación de métodos analíticos y asegurar la homogeneidad de los principios activos en cada lote, además de cumplir con normativas internacionales para una proyección global.

Desde la perspectiva del management, la biotecnología presenta un modelo de negocio desafiante por su complejidad técnica, alto riesgo y volatilidad. En este contexto, Algiddeon Biotech ha consolidado dos pilares fundamentales: un equipo científico resiliente y adaptable, y una integración temprana de la lógica empresarial y regulatoria, lo que les ha permitido acceder a fondos públicos y avanzar en etapas críticas de escalamiento.

«En Algiddeon Biotech adoptamos desde el inicio un enfoque estratégico que va más allá de un proyecto puntual, posicionándonos como una empresa especializada en soluciones bioactivas a base de algas y con sólido respaldo científico, tanto en el ámbito farmacéutico como dermocosmético», afirma Agurto. Dermovirox se inscribe en una estrategia mayor, centrada en la mejora continua de tecnologías y el desarrollo de un portafolio equilibrado que mitigue riesgos y asegure la viabilidad de innovaciones complejas.

Identidad Territorial, Sostenibilidad y Desarrollo con Propósito

Uno de los aspectos más distintivos de Dermovirox es su profunda conexión con los recursos naturales y las comunidades locales. El uso de Durvillaea antarctica (cochayuyo), recolectado por comunidades costeras —en su mayoría lideradas por mujeres—, incorpora un enfoque de impacto social y territorial. «Incorporarlas en procesos biotecnológicos de alto valor agregado nos permite contribuir activamente al desarrollo, inclusión y reconocimiento de esas comunidades, generando un impacto positivo como un polo de desarrollo que trasciende lo económico”, enfatiza Agurto.

Dermovirox es fruto de una colaboración interdisciplinaria que abarca la biología marina, virología, química farmacéutica, biotecnología y gestión empresarial. «Cada etapa del proyecto exige un tipo de saber distinto. Pero más importante aún, es la forma en que esos saberes se integran para tomar decisiones técnicas alineadas con una visión de impacto y factibilidad”, explica Agurto.

Proyectos como Dermovirox son cruciales para acortar la distancia entre la ciencia académica y la industria farmacéutica, construyendo ecosistemas de innovación con origen y valor en Chile. “Los desarrollos en esta área requieren largos ciclos, altos costos y altos niveles de incertidumbre. Ninguna universidad puede sostener sola ese proceso, y ningún laboratorio puede innovar a ese nivel sin conectarse con ciencia de frontera”, afirma el Dr. Agurto.

El modelo que encarna Dermovirox demuestra que es posible generar productos con impacto clínico, identidad territorial y proyección global, articulando redes colaborativas, inversión pública y privada, y visión estratégica. «Si queremos dejar de depender de soluciones importadas y convertirnos en productores de conocimiento aplicado, necesitamos articular verdaderos ecosistemas de co-desarrollo. Dermovirox es una muestra concreta de que eso es posible”.

SOJ

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