Enfrentamiento por el borde costero: Organizaciones Ambientales Enfrentan en Tribunales un Controversial Proyecto Gasífero

Imagen Referencial.

La tensión ambiental y comunitaria que envuelve a la Bahía de Concepción alcanzó su punto álgido esta semana en el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia. Una audiencia crucial de alegatos puso en el centro de la discusión el proyecto Terminal GNL Penco-Lirquén, de la empresa GM Energy SpA, enfrentando a sus promotores con una férrea alianza de organizaciones socioambientales, comunidades indígenas y el propio municipio de Penco.


Un Frente Legal Unificado Contra un Proyecto Cuestionado

La sesión revisó dos procesos legales paralelos pero interconectados: una reclamación por el rechazo de la invalidación administrativa, interpuesta por vecinos de Penco, y una reclamación por rechazo de observaciones ciudadanas (RPAC), presentada por la Asociación Indígena Koñintu Lafken Mapu y diversas organizaciones de la sociedad civil de la comuna y la región. La Municipalidad de Penco, actuando como tercero coadyuvante, sumó su peso a esta causa ciudadana.

Los argumentos fueron presentados por los abogados de ONG Defensa Ambiental: Gustavo Carrera, en representación de los invalidantes; Francisco Astorga, por los reclamantes de observaciones ciudadanas; y Ricardo Frez, en nombre del municipio. La contraparte, el Comité de Ministros y la Dirección Ejecutiva del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), estuvo representada por el abogado Juan de Dios Montero Fermandois.


Múltiples Falencias y Riesgos Inaceptables

Durante la audiencia, el equipo legal denunció un sinfín de falencias del proyecto, comenzando por la aplicación de un estándar técnico deficiente. Se hizo hincapié en la alarmante omisión de respuestas a 43 Observaciones Ciudadanas válidamente presentadas durante el proceso de Evaluación Ambiental, lo que evidencia una preocupante falta de consideración por la voz de la comunidad.

Los abogados detallaron las graves afectaciones que el proyecto acarrearía a las personas y a los ecosistemas:

  • Salud Pública: Riesgos por emisiones atmosféricas y ruido en una zona cercana a centros poblados.
  • Ecosistemas Frágiles: Influencia negativa en especies protegidas como el Queule y la ausencia de una evaluación adecuada del impacto en el Humedal Rocuant Andalién y el ecosistema marino.
  • Impacto Sociocultural: Afectaciones no evaluadas a la Asociación Indígena Koñintu Lafken Mapu, así como el daño al patrimonio cultural indígena, arqueológico y paleontológico.
  • Sistemas de Vida Locales: Graves impactos en la subsistencia de pescadores artesanales y recolectores, que dependen directamente de la bahía.

Uno de los puntos más críticos y preocupantes es la corta distancia entre las instalaciones del proyecto y el centro urbano de Penco. Mientras la normativa internacional para terminales marítimos de regasificación offshore establece una distancia mínima de cinco kilómetros de zonas pobladas, la Plaza de Penco se encuentra a solo 2,5 kilómetros del lugar propuesto para este terminal, elevando las alarmas de seguridad y bienestar ciudadano.


Un Municipio Firme y una Alianza Ejemplar

Rodrigo Vera, alcalde de Penco, subrayó la coherencia de la postura municipal: “Como municipalidad hemos tomado una postura clara y firme: rechazamos el proyecto GNL Penco-Lirquén, no solo por sus deficiencias legales y técnicas, sino porque representa un modelo de desarrollo que no queremos para nuestra comuna. Hemos actuado como un tercero autónomo ante el Tribunal Ambiental de Valdivia, presentando nuestras observaciones y sumándonos a esta causa ciudadana con convicción y responsabilidad”.

El edil enfatizó la solidez de la alianza con ONG Defensa Ambiental, fruto de un trabajo articulado con organizaciones sociales y un claro mandato ciudadano. «Resulta inaceptable que el Comité de Ministros haya aprobado un proyecto cuyos impactos no fueron correctamente evaluados, más aún cuando el propio titular ha señalado públicamente que no seguirá adelante con su ejecución. Exigimos coherencia al gobierno central. No es posible que mientras el Ejecutivo afirma que estos proyectos no van, sus organismos jurídicos los defiendan en tribunales. Hoy más que nunca, requerimos una señal clara: que el desarrollo energético del país no se imponga sobre las comunidades ni sobre el medio ambiente”, sentenció Vera.

Francisco Astorga, abogado de ONG Defensa Ambiental, recalcó la gravedad de las ilegalidades y la trascendencia de esta colaboración. “El martes 27 de mayo desarrollamos una audiencia clave ante el ilustre Tercer Tribunal Ambiental, donde enfrentamos el nocivo proyecto terminal GNL Penco-Lirquén, que busca instalarse en la bahía de Concepción. Este proyecto presenta un estándar técnico alarmantemente bajo, que pone en riesgo la vida marina mediante succión de agua y muerte de plancton, y vulnera normas internacionales de seguridad al pretender operar a solo 2,5 kilómetros de zonas urbanas densamente habitadas. Lo más relevante de esta instancia fue la participación decidida del municipio como tercero independiente. Esta acción marca un precedente de colaboración virtuosa entre una autoridad local y la sociedad civil organizada. Juntos reclamamos contra la RCA del proyecto con argumentos sólidos, tanto jurídicos como técnicos, que dejan en evidencia que este proyecto no cumple los requisitos mínimos para ser aprobado. Estamos convencidos de que el trabajo conjunto con la Municipalidad de Penco fortalece significativamente nuestra causa y evidencia el amplio rechazo territorial que enfrenta esta iniciativa”.


La Espera por la Sentencia y el Futuro de la Bahía

Ahora, el Tercer Tribunal Ambiental tiene en sus manos el futuro de la Bahía de Concepción. Aunque no existe un plazo legal establecido para la sentencia, que podría tardar más de un año, las organizaciones, comunidades y el equipo legal mantienen la esperanza. La expectativa es que el Tribunal acoja las reclamaciones, anule la Resolución de Calificación Ambiental (RCA) y, en última instancia, impida la ejecución de un proyecto que consideran nocivo e ilegal, y que amenaza la vida, la salud y el bienestar de las personas, así como la integridad de los valiosos ecosistemas de Penco. La batalla por la bahía continúa.

SOJ

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