En un ambicioso esfuerzo por tejer la sostenibilidad en el corazón de la industria, científicos de Concepción están liderando una investigación pionera. El objetivo es transformar el aceite de cocina reciclado en una materia prima clave para la manufactura de papel, marcando un hito en la búsqueda de soluciones más verdes y una reducción significativa de la huella de carbono industrial.
La iniciativa, bautizada como Vegencol, no solo busca ofrecer una alternativa innovadora a los aditivos actuales derivados del petróleo, sino también abrir nuevas oportunidades de negocio para los recicladores locales, dándole un valor inusitado a un desecho cotidiano.
Un Aditivo «Verde» para el Papel del Mañana
El proyecto, financiado por Fondef, se enfoca en desarrollar un agente de encolado de origen vegetal. Los encolantes son aditivos químicos vitales que se incorporan a la pulpa del papel para controlar propiedades esenciales como la absorción de humedad, o se aplican a la superficie para usos específicos, como en los papeles «encerados».
El Dr. Óscar Valerio González, académico del Departamento de Ingeniería Química y director de la investigación, explica que la industria papelera depende en gran medida de encolantes importados y derivados del petróleo. «Todas las materias primas de nuestro encolante provienen de fuentes renovables», afirma Valerio. Esto incluye los aceites de fritura —provenientes de semillas— y una molécula vegetal especial obtenida por fermentación.
El gran valor de Vegencol radica en su potencial para reducir la huella de carbono en la industria papelera. En un mundo industrial cada vez más consciente del impacto ambiental, «se busca usar productos y procesos con baja emisión de CO2; es decir, usando menos combustibles fósiles e incorporando químicos que ojalá provengan de fuentes renovables”.
Un Camino Hacia la Independencia y la Sostenibilidad
La adopción de este nuevo aditivo generaría una notable reducción de emisiones al disminuir las importaciones de encolados, fomentar el uso de insumos locales y emplear moléculas de biomasa para producir un encolante de calidad comparable a los existentes en el mercado.
Actualmente, los papeles y cartones encolados, fundamentales para envases de alimentos y otros productos, representan cerca del 40% del negocio de los envases. Sin embargo, su origen petrolero plantea serios desafíos ambientales y genera una dependencia de recursos no renovables. Además, la escasez de fabricantes nacionales de estos aditivos deja al mercado sujeto a las fluctuaciones internacionales.
Transformación Química en el Laboratorio
En el Laboratorio de Productos Forestales de la UdeC, el equipo de investigación está llevando a cabo una transformación química de la mezcla de aceites y moléculas. «El aceite de cocina residual se transforma químicamente, utilizando las moléculas provenientes de biomasa, para fabricar un producto análogo a lo que ya existe”, detalla el Dr. Valerio.
La meta es crear un producto que pueda integrarse sin problemas en los procesos existentes de las papeleras, sin requerir modificaciones en su infraestructura. Por ello, el equipo está testeando las formulaciones de la misma manera que se prueban los encolantes comerciales. Hasta la fecha, se han evaluado una treintena de formulaciones, y la selección del prototipo final se espera para fines de este año, con miras a su escalamiento a nivel industrial. Este proceso, que implica pasar de cantidades de gramos a volúmenes industriales, es el foco actual del equipo de investigación en Materiales Avanzados y Bioprocesos del Departamento de Ingeniería Química.
Oportunidades Locales y Visión de Futuro
Además de los beneficios ambientales, Vegencol promete revitalizar el mercado del reciclaje de aceites residuales. Actualmente, gran parte de estos aceites se exporta para la producción de biocombustibles. «Queremos que el reciclaje del aceite aumente; cada vez hay más necesidad de reciclar este desecho”, asevera el Dr. Valerio.
Esta iniciativa de la UdeC no solo beneficiaría a las empresas recolectoras de aceites residuales al reducir sus costos de transporte y almacenamiento, sino que también ofrecería a la industria papelera una opción local y sostenible a los aditivos actuales.
Pero la visión va más allá del papel. Los investigadores ya vislumbran el potencial de Vegencol en otras aplicaciones. «Ahora estamos trabajando con la industria papelera, pero nosotros apuntamos a que el día de mañana esto pueda llegar a aplicarse a envases que puedan reemplazar a los plásticos”, concluye el Dr. Valerio, abriendo la puerta a un futuro donde la economía circular y la innovación verde definan la manufactura.
SOJ





