Señor Director:
Resulta paradójico, por decir lo menos, que hoy la gran industria pesquera y sus gremios
levanten la voz afirmando que los acuerdos alcanzados por la Comisión Mixta del Congreso y el
Parlamento en su conjunto afectarán gravemente a un sector que, según ellos, goza de buena
salud, genera empleo y rinde jugosos dividendos.
¿Pero buena salud para quién? Porque en el país real, el sector pesquero enfrenta una crisis
profunda, arrastrando consigo a la pesca artesanal, cuyos actores —hombres y mujeres de
mar— han sido históricamente excluidos del reparto justo de los recursos. No es casual que
esa distribución vigente, que otorga gran parte de las cuotas a los industriales, haya sido
precisamente el germen de esta desigualdad estructural.
La situación es aún más grave cuando se considera que no solo está en crisis el trabajo
artesanal, sino los propios recursos marinos, cada vez más escasos, producto de prácticas
depredadoras como el arrastre industrial, que devasta ecosistemas completos bajo el amparo
de un modelo extractivista que prioriza la rentabilidad sobre la sostenibilidad.
Por ello, suena y resulta incoherente hablar hoy de una posible crisis del sector industrial
cuando la verdadera crisis ya está instalada en nuestros mares y en las caletas de nuestro país.
Esa contradicción debe hacernos reflexionar: ¿seguiremos protegiendo un negocio que ha
enriquecido a unos pocos a costa del empobrecimiento de las comunidades costeras y de la
destrucción del patrimonio natural de todos los chilenos?
Desde Ferepa Biobío sostenemos que es urgente priorizar la sustentabilidad de los recursos
pesqueros por sobre los intereses económicos de grandes grupos. Es hora de corregir un
modelo injusto, concentrador y ambientalmente insostenible, y de avanzar hacia una nueva
gobernanza del mar que repare las desigualdades y asegure un futuro digno para las próximas
generaciones.
Cristian Arancibia
Presidente
Federación Regional de Pescadores Artesanales del Biobío (Ferepa Biobío)





