En secuestros lidera la comuna de Coronel con un preocupante aumento con un 200%, seguido por Hualpén (150%), Talcahuano (100%) y Tomé (100%).
La Región del Biobío enfrenta una alarmante escalada del crimen organizado, con un incremento dramático de delitos violentos que supera con creces las cifras nacionales. Un reciente estudio, la «Radiografía de la Seguridad» del Observatorio del Crimen Organizado y Terrorismo (OCRIT) de la Universidad Andrés Bello (UNAB), revela que los homicidios asociados a la criminalidad organizada se dispararon un 128% entre 2014 y 2024.
Pablo Urquízar, coordinador del OCRIT, precisó que esta cifra excluye femicidios y suicidios asistidos, enfocándose exclusivamente en asesinatos vinculados a actividades delictivas estructuradas. El impacto es particularmente devastador en comunas como Lota, que registra un alza del 600%; Coronel, con un 400%; Talcahuano, con un 300%; y Los Ángeles, con un 167%.
El exhaustivo análisis del OCRIT examinó diez delitos clave que suelen ser instrumentalizados por organizaciones criminales: secuestros, extorsiones, tráfico de drogas, porte de explosivos, robos con violencia, robos por sorpresa, robos de vehículos, porte de armas punzantes y usurpación. La investigación se basó en datos oficiales de Carabineros, la Subsecretaría de Prevención del Delito y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).
«De esos 10 delitos, cinco se encuentran al alza en la región, y son justamente esos los que más se vinculan al crimen organizado», explicó Urquízar, subrayando que el aumento de homicidios en Biobío excede significativamente la media nacional del 86%.
Secuestros y Extorsiones: El Lucro de la Violencia
Los secuestros, clasificados como delitos predatorios con fines lucrativos, evidenciaron un inquietante incremento del 42% en la década estudiada. Coronel lidera este preocupante aumento con un 200%, seguido por Hualpén (150%), Talcahuano (100%) y Tomé (100%).
El análisis examinó diez delitos clave que suelen ser instrumentalizados por organizaciones criminales: secuestros, extorsiones, tráfico de drogas, porte de explosivos, robos con violencia, robos por sorpresa, robos de vehículos, porte de armas punzantes y usurpación.
Las extorsiones, identificadas como un delito emergente, pasaron de cero casos en 2014 a 16 en 2024. Urquízar alertó sobre el subregistro: «Hay que considerar que esta es la cifra oficial denunciada, pero existen situaciones vinculadas a extorsión que no se denuncian por temor a represalias».
Asimismo, el porte de armas y explosivos creció un 63% en la región. Lebu encabeza esta tendencia con un brutal 1.400% de aumento, seguida por Nacimiento (400%), Lota (150%), Laja (133%) y Los Ángeles (139%). La usurpación también escaló un 41%, superando la media nacional del 28%, un fenómeno que el especialista atribuye a que «las organizaciones criminales se asientan en lugares determinados para materializar distintos mercados ilícitos».
La Sombra Transnacional: El Tren de Aragua en Biobío
El informe del OCRIT identificó la presencia de diversas organizaciones criminales transnacionales operando en Chile, incluyendo cinco venezolanas, dos colombianas, dos peruanas, una de República Dominicana, una china y una mexicana. En la Región del Biobío, las autoridades han confirmado las operaciones de la temida banda venezolana Tren de Aragua.
Urquízar advirtió que «el Tren de Aragua tiene como delitos predilectos la extorsión, el secuestro, los homicidios y el tráfico de migrantes. Precisamente, estos delitos están aumentando con una modalidad comisiva mucho más brutal». Recordó que esta organización, surgida de la cárcel de Tocorón en Venezuela, ha extendido su control por diversos países latinoamericanos, y enfatizó la urgencia de vigilar las cárceles regionales como potenciales focos de expansión del crimen organizado.
Tráfico de Drogas y «Ausencia de Estado»
Sorprendentemente, el tráfico de drogas en Biobío disminuyó un 8%, contraviniendo la tendencia nacional de aumento (29%). Sin embargo, Urquízar cautela que esta baja no debe interpretarse como una ausencia de crimen organizado, sino como una posible diversificación hacia otros mercados ilícitos o el uso de la región como zona de tránsito.
El especialista identificó la «ausencia de Estado» como un factor social crucial que propicia el avance del crimen organizado. «En territorios donde el Estado se ausenta —no solo en seguridad, sino en educación, salud y trabajo— surgen actores que lo reemplazan».
Desafíos Institucionales: Una Hoja de Ruta para la Seguridad
Ante este complejo escenario, la recién promulgada Ley 21.732, que crea el Ministerio de Seguridad Pública, se presenta como una oportunidad para enfrentar el fenómeno. Urquízar propuso siete desafíos institucionales clave para la región:
- Conducción política regional liderada por el Seremi de Seguridad.
- Coordinación interinstitucional efectiva.
- Política regional basada en evidencia.
- Fortalecimiento de la inteligencia criminal.
- Profesionalización del sistema de seguridad.
- Focalización en el crimen organizado y terrorismo.
- Control del sistema penitenciario.
El coordinador del OCRIT concluyó que el objetivo final del crimen organizado es «obtener control territorial para conseguir soberanía, desplazando al Estado de distintos territorios donde rija la ley del más fuerte», haciendo imperativa una respuesta robusta y coordinada.
SOJ





