El sistema de Isapres en Chile enfrenta una crisis sin precedentes, con una pérdida de más de 800 mil beneficiarios en los últimos cinco años, lo que equivale a una reducción del 24% de su cartera total. Esta disminución, que se inició en febrero de 2020 y no ha mostrado signos de pausa, ha llevado a las aseguradoras privadas de salud a registrar solo 2.515.986 afiliados al cierre del primer trimestre de este año, una cifra muy lejana a los 3.319.328 beneficiarios que tenían en 2020. La caída se distribuye en 414 mil cotizantes y 389 mil cargas menos.
Manuel Inostroza, académico de la Universidad Andrés Bello (UNAB) y director de Isapre Esencial, atribuye esta sangría a una combinación de factores. Entre ellos, destaca la crítica situación financiera que ya padecían las Isapres, agravada por la crisis económica post-pandemia y el aumento del desempleo, que impulsó a numerosos usuarios con ingresos reducidos a migrar a Fonasa.
Inostroza profundiza en la crisis, señalando que «la crisis de las Isapres se profundizó luego de los tres Supremazos, pero ya venía de antes porque no ha habido una reforma al sistema. Esto se consolida con una mala ley, la ley corta, que obliga a subir precios para equilibrarse financieramente». De hecho, a pesar de los recientes aumentos de precios en los planes de salud, autorizados por la ley corta a fines del año pasado, el primer trimestre de 2025 siguió evidenciando una disminución de afiliados. Es relevante considerar que las estadísticas reflejan la salida de afiliados que anunciaron su retiro con meses de anticipación.
El exsuperintendente de Salud, Patricio Fernández, coincide en que la pérdida sostenida de afiliados responde a múltiples factores. «A mi juicio, la incertidumbre generada por los fallos judiciales afectó su estabilidad financiera y aumentó las dudas sobre su sostenibilidad futura, generando desconfianza en los afiliados y en posibles nuevos afiliados, sobre si las isapres podrían seguir financiando sus prestaciones. Junto con eso, las sucesivas alzas de precios en los planes y de precio GES, generó que muchos afiliados, particularmente familias y adultos mayores, busquen alternativas más económicas en Fonasa».
Además, Fernández argumenta que «las soluciones de la ley corta, creo que afectaron directamente a la decisión de los más jóvenes de mantenerse en isapres, por cuanto prácticamente se eliminó la posibilidad de generar excedentes, al establecer que los planes no podían tener un precio inferior al 7% de cotización, agregando la carga de tener que pagar una prima adicional o extraordinaria, sin una retribución que se perciba como equivalente. En el fondo: ‘pago más y los beneficios no lo compensan'».
El exsuperintendente también menciona otras causas que impactan históricamente, como el desempleo y la informalidad. Sin embargo, en los últimos tres años, factores como los términos de convenios con prestadores, las altas tasas de rechazo y reducción de licencias médicas, y la extensión de los plazos de pago de reembolsos, son elementos que los usuarios sopesan al considerar su permanencia en una Isapre. A esto se suma, según Fernández, «una merma en la calidad de los servicios de atención a usuarios, producto de la reducción de personal y cierre de sucursales, lo que impacta en la percepción de las personas, principalmente en regiones, además de la escasa oferta de red de atención”.
¿Un Punto de Inflexión en 2025?
A pesar del complejo panorama, las Isapres albergan la esperanza de alcanzar un punto de inflexión este año y revertir la tendencia negativa. Prueba de ello es que han retomado la contratación de vendedores para captar nuevos afiliados y atraer a quienes se desafiliaron.
Si bien Inostroza no cree que las Isapres vayan a ganar afiliados este año, debido a un próximo incremento de planes en septiembre, un estudio de la UNAB proyecta que, de mantenerse la tendencia actual, los beneficiarios de las Isapres seguirían disminuyendo, llegando a 2.411.578 al cierre de 2025 (una baja de 134.846 personas) y a 2.274.777 en 2026 (una caída de 271.647 personas).
No obstante, las aseguradoras se aferran a la esperanza de un cambio. Al observar la variación neta de suscripciones menos desahucios, se percibe una gradual reversión de la tendencia: en noviembre de 2022 se tocó el punto más bajo con 31.982 desahucios netos, pero esa brecha se ha acortado progresivamente, llegando a 5.606 desahucios netos en marzo.
Fernández comenta que «en los últimos meses se observa una estabilización de las desafiliaciones, lo que es una buena noticia para las isapres». El exsuperintendente concluye que «en este escenario, será clave evaluar el desempeño de la Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC) que prepara Fonasa: si tiene éxito, podría aumentar nuevamente la migración hacia Fonasa; pero si fracasa o no cumple las expectativas, las isapres podrían aprovechar ese espacio con estrategias comerciales más agresivas para captar nuevos afiliados y así ampliar su base de cotizantes”.
SOJ

