A casi un año de la entrada en vigor de la Ley Karin, diseñada para prevenir, investigar y sancionar el acoso, la violencia y la discriminación laboral, un reciente estudio de Defontana revela preocupantes deficiencias en su implementación por parte de las empresas chilenas. Basado en una muestra de 128 organizaciones, el informe subraya una brecha significativa entre la formalidad de la norma y su aplicación efectiva en la cultura organizacional. Un dato alarmante es que una de cada cuatro empresas en Chile todavía no cuenta con los protocolos de capacitación exigidos por la Ley Karin.
El estudio de Defontana arroja luz sobre las principales falencias:
- Existencia vs. Integración: Si bien el 81% de las empresas declara poseer un protocolo de prevención, muchas no lo han integrado activamente en su operación diaria.
- Publicación Obligatoria: Solo el 61% ha publicado el protocolo en su reglamento interno, incumpliendo un requisito clave de la normativa.
- Canales de Difusión Limitados: El correo electrónico es el método de difusión más recurrente (60%), seguido por reuniones internas (53%) y capacitaciones (43%). Sin embargo, la adopción de plataformas tecnológicas es mínima (apenas 24%), lo que limita el alcance y la eficiencia.
- Vulnerabilidad en Canales de Denuncia: Aunque el 76% dispone de un canal de denuncias, el 57% sigue utilizando el correo electrónico como principal vía, lo que genera dudas sobre la confidencialidad y la trazabilidad de los procesos.
- Seguimiento y Criterios de Evaluación: Solo el 46% de las empresas permite el seguimiento de las denuncias, y el 25% reporta que las denuncias fueron consideradas infundadas. La media de denuncias consideradas fundadas en el último año se sitúa en un 35%, lo que sugiere la necesidad de mejorar los criterios de evaluación y el debido proceso.
- Procedimientos de Investigación y Sanción: Apenas el 60% ha establecido un procedimiento formal para la investigación y sanción.
- Brecha en Capacitación: El 74% ha informado y capacitado a sus trabajadores sobre la Ley Karin, lo que implica que una de cada cuatro empresas (26%) aún no ha impartido ninguna capacitación sobre esta materia crucial. Además, de las empresas que sí capacitan, el 43% lo hace solo una vez al año, lo que pone en tela de juicio la efectividad de estos programas formativos.
- Percepción vs. Realidad del Conocimiento: En una escala del 1 al 5, el 52% de los encuestados calificó a su organización entre 4 y 5 en conocimiento de la Ley, mientras que el resto admitió bajos niveles de información.
Macarena Molina, Product Manager de Gestión de Personas en Defontana, enfatiza que «este estudio evidencia que aún existe una distancia considerable entre cumplir con lo que exige la ley y construir una verdadera cultura de prevención al interior de las organizaciones». Molina subraya la importancia de que los protocolos se integren «naturalmente en la práctica, en su operación diaria», lo que requiere una comunicación clara y la implementación de canales de denuncia «seguros, trazables y que aseguren confidencialidad». La experta desaconseja el uso del correo electrónico para denuncias, por no garantizar la trazabilidad ni la confidencialidad, y destaca la capacitación continua como un elemento clave.
Ante este panorama, Molina hace un llamado a la profesionalización de los procesos, la integración de tecnología para asegurar la trazabilidad y confidencialidad, y el posicionamiento de la formación continua como una herramienta preventiva fundamental. Propone, además, la creación de un «decálogo del canal seguro» y la disponibilidad de cápsulas formativas descargables para apoyar la transformación cultural en las empresas.
«La Ley Karin no puede convertirse en un check list legal», concluye Molina. «Para que sea efectiva, necesita gestión, compromiso y tecnología».
SOJ





