La escena política chilena se sacudió con la inesperada decisión de Paulina Vodanovic, senadora y presidenta del Partido Socialista (PS), de declinar su precandidatura presidencial. Apenas quince días después de que su partido la ungiera como aspirante a La Moneda, Vodanovic optó por dar un paso al costado, generando un profundo impacto en el seno del Socialismo Democrático (SD).
La decisión de Vodanovic, lejos de ser un mero repliegue, se interpreta como un movimiento estratégico para evitar una fractura interna en la coalición oficialista. Roberto Munita, académico de las Universidades de los Andes y Andrés Bello, sostiene que, «por dura y dolorosa» que haya sido para la cúpula del PS, esta acción representa «la mejor estrategia para el Socialismo Democrático».
Munita argumenta que las «diferencias y tensiones» latentes entre el SD y el Frente Amplio-Partido Comunista (FA-PC) hacían prever un escenario de alta conflictividad. «Haber enfrentado la primaria con dos candidatas provenientes de la ex Concertación, habría provocado un tsunami con consecuencias en el corto y el largo plazo», señala el experto.
Según Munita, una primaria divisiva habría otorgado una ventaja decisiva a los candidatos del FA-PC, como Daniel Jadue o Gabriel Boric, y habría generado un «desangramiento innecesario» entre el PS y el PPD, poniendo en riesgo la unidad de un bloque que ha mantenido su cohesión durante décadas.
«Paradójicamente, Vodanovic puede estar salvando la suerte de la socialdemocracia», afirma Munita, quien advierte sobre la posibilidad de que sectores moderados del oficialismo apoyen a candidatos de la Democracia Cristiana (DC) en primera vuelta si la primaria es ganada por el ala más izquierdista.
«Eso evidentemente no pasaría si Tohá ganara la primaria», precisa Munita, sugiriendo que la decisión de Vodanovic, aunque aparentemente un sacrificio personal, podría ser la clave para preservar la unidad del SD y fortalecer sus posibilidades de éxito en las elecciones presidenciales. En otras palabras, la renuncia de Vodanovic se lee como un acto de pragmatismo político, destinado a evitar una debacle electoral y a consolidar el proyecto del «socialismo renovado».
SOJ





